Tratamiento en ICPM: Extracción de biopolímeros en Valencia

En resumen

  • 🔑 La respuesta corta al «hueco» es que el contorno se planifica, no se improvisa. Lo que decide cómo queda no es la suerte: es la cantidad de material, la profundidad a la que está, la calidad de la piel y cuánto tejido sano queda debajo.
  • En una serie de 199 pacientes, la extracción glútea y lumbar con reconstrucción mediante colgajos mejoró la caída del glúteo y la calidad de vida, además de los síntomas.
  • No es una cirugía pequeña. En esa misma serie, la duración media fue de 270 minutos y hubo un descenso medio de hemoglobina de 3,3 g/dl.
  • Las complicaciones más frecuentes son de la herida. Dehiscencia (21,1 %) y necrosis de tejido (3,5 %) en la serie grande; seroma en el 40 % en una serie de 35 casos de afectación leve a moderada.
  • 🔑 El nervio ciático puede estar implicado. Cuando el material se inyectó profundo, está descrito que lo comprima, y existe una técnica descrita para liberarlo durante la extracción.
  • 🔑 Antes de operar conviene mirar la analítica, y no solo la de rutina. En una serie de 20 pacientes hubo hipercalcemia en el 30 %.
  • Casi nunca se retira el 100 %. El objetivo es retirar la mayor cantidad posible y resolver el problema, no dejar el glúteo como antes de la inyección.

El glúteo es la zona donde más biopolímeros se han inyectado y, con diferencia, la que genera la pregunta que más se repite en consulta: «¿me va a quedar un hueco?».

Esa pregunta merece una respuesta directa antes que cualquier otra cosa, porque es la que decide si una persona pide cita o sigue esperando. Esta página la responde, y después explica qué se hace exactamente, qué dicen las series publicadas sobre complicaciones y mejoría, y qué se mira antes de entrar a quirófano.

El proceso general está en la guía de extirpación de biopolímeros. Si todavía estás decidiendo, la página que trata eso es operar o vigilar.

«¿Me va a quedar un hueco?»

Es el miedo real, y conviene desmontarlo por partes en lugar de contestar con un «no» que no serviría de nada.

Lo primero: el material no está donde la gente cree. No hay una bolsa de producto que se pueda vaciar dejando un agujero. En el glúteo, los biopolímeros se infiltran entre la grasa, la fascia y el músculo, y esa es exactamente la razón por la que la cirugía no consiste en «sacarlo» sino en retirar el tejido infiltrado. El hueco no aparece porque se quite un relleno: aparece, si aparece, porque hay que resecar tejido que ya no es normal.

Lo segundo: eso se puede planificar. La resonancia previa dice cuánto hay, dónde está y por qué planos se ha repartido, y con ese mapa se decide el abordaje y qué hará falta para cubrir el defecto. Está desarrollado en la página sobre qué prueba lo detecta y qué se ve en ella.

Lo tercero, que casi nadie cuenta: en algunos casos el contorno mejora. En la serie de 199 pacientes operados en Medellín entre 2022 y 2024 con una técnica de tres colgajos, los autores describen mejoría de la caída del glúteo tras la cirugía, junto con la mejoría de síntomas y de calidad de vida. No es una promesa —es una serie, de un equipo, con su técnica— pero desmiente la idea de que operarse sea necesariamente empeorar la forma.

Y lo cuarto, que es lo honesto: hay casos en los que sí queda una secuela de contorno, sobre todo cuando el material es mucho, está muy repartido o la piel ha perdido calidad. Cuando se prevé, se habla antes de operar y se plantea qué se puede hacer con ello. Eso es la reconstrucción posterior, no una sorpresa del postoperatorio.

Qué se hace exactamente

No hay una única operación llamada «extracción de biopolímeros glúteos». Hay abordajes distintos según la cantidad, la profundidad y el estado del tejido, y merece la pena conocer el rango porque explica por qué dos personas con el mismo diagnóstico salen con planes diferentes.

En la literatura reciente conviven al menos tres enfoques:

  • Abordaje abierto paramediano, descrito en una serie de 35 pacientes con afectación de leve a moderada. Los autores lo presentan como una alternativa segura en esos casos, con resultados estéticos favorables.
  • Técnicas con colgajos, para casos en los que retirar el tejido infiltrado deja un defecto que hay que cubrir y sostener. La serie de 199 pacientes utiliza una técnica de tres colgajos en las regiones glútea y lumbar.
  • Abordaje dirigido a estructuras profundas, cuando el material ha llegado al músculo o comprime un nervio.

Lo que tienen en común los tres: se retira el tejido infiltrado, no un producto, y se busca dejar la zona en las mejores condiciones posibles de forma y cobertura.

Cómo lo hacemos nosotros

El abordaje es en V o en tanga, y la elección sale de dónde está el material y de cuánta piel hay que quitar: son dos formas de repartir la misma cicatriz por la parte alta del glúteo, donde queda cubierta por la ropa interior y por el bañador.

Siempre hacemos el lifting glúteo en el mismo acto. No es un extra estético que se ofrece aparte: al extirpar el tejido infiltrado queda piel de sobra sobre menos contenido, y si esa piel no se reseca y se tensa en la misma cirugía, el glúteo queda descolgado y vacío. Hacerlo a la vez deja el resultado algo mejor de lo que quedaría sin hacerlo. Esa es la expectativa correcta, y no más que esa.

Y preservamos un colgajo de tejido lumbar sano —tejido que no está infiltrado— para conservar volumen propio y recolocarlo donde hace falta. Es la diferencia entre reconstruir con lo que tienes y dejar la zona simplemente vaciada.

🚨 Lo habitual es que quede una secuela estética en el glúteo, incluso haciendo el lifting a la vez. Hay casos en los que el resultado no queda mal, pero no es lo que hay que esperar de entrada. Esta cirugía se plantea para resolver un problema de salud —retirar un material que da síntomas— y la forma del glúteo es lo que se intenta salvar por el camino, no el objetivo. Si lo que buscas es un glúteo bonito, esta operación no es eso, y conviene saberlo antes y no después.

Todo lo anterior depende de cuánto material haya, en qué plano esté y de cómo tengas la piel: eso lo dice la exploración y la resonancia, no esta página.

Los números, sin maquillar

Dos series recientes, con perfiles distintos de paciente, dan la horquilla real de lo que ocurre después:

Serie de 199 pacientes (2026) Serie de 35 pacientes (2025)
Perfil Glúteo y región lumbar, técnica de tres colgajos Afectación leve a moderada, abordaje paramediano
Duración media 270 minutos —
Caída de hemoglobina 3,3 g/dl de media —
Complicación más frecuente Dehiscencia de la herida (21,1 %) Seroma (40 %, a los 31 días de media)
Necrosis de tejido 3,5 % ningún caso
Necesidad de drenaje 29,1 % —
Sin ninguna complicación — 42,85 %

Dos lecturas que conviene hacer juntas:

  1. Los números empeoran cuando el caso es peor. No son técnicas «mejores» y «peores»: la serie de 35 casos es de afectación leve a moderada, y la de 199 incluye casos que necesitaron colgajos. Comparar las cifras sin ese contexto lleva a conclusiones falsas.
  2. La mayoría de las complicaciones son de la herida, no del material. Seroma, dehiscencia, infección. Son las que marcan el postoperatorio y las que explican por qué esta cirugía necesita seguimiento estrecho y no una revisión a los tres meses.

En la serie de 35 pacientes, los autores señalan además que las complicaciones descritas no requirieron intervenciones adicionales. Es un matiz importante: frecuente no es lo mismo que grave.

El nervio ciático: la complicación propia del glúteo

Esta es la parte que diferencia al glúteo de cualquier otra zona, y la razón por la que aquí la imagen previa no es opcional.

Cuando el material se inyectó profundo, puede acabar en contacto con el nervio ciático o comprimiéndolo. Está descrito en la literatura: en un caso publicado en 2025, un paciente con inyección profunda de biopolímero en la región glútea presentó compresión del ciático, y los autores describen la técnica quirúrgica para retirar el material del tejido subcutáneo, del músculo y del propio nervio, con mejoría de los síntomas.

Qué significa esto para ti, en concreto:

  • Un dolor que baja por la pierna, hormigueo o pérdida de fuerza no es «cosa de la edad» si llevas biopolímeros glúteos. Merece que se estudie.
  • Es una de las razones por las que la resonancia manda antes de esta cirugía: saber si el material ha llegado a ese plano cambia la operación.
  • No es lo habitual. Es un caso publicado, no la norma, y no debe leerse como lo que te va a pasar.

Si lo que tienes ahora mismo son síntomas y no sabes si son de esto, la página que lo ordena es síntomas y señales de alarma.

Lo que conviene mirar antes de entrar a quirófano

Aquí hay un hallazgo poco conocido y bastante accionable.

En una serie de 20 pacientes operados de extracción abierta en glúteos y región lumbosacra, con reconstrucción glútea con tejido propio, los autores encontraron hipercalcemia en el 30 %, LDH elevada en el 40 % y hormona paratiroidea elevada en el 15 %. Su recomendación es explícita: medir LDH, calcio sérico y hormona paratiroidea para valorar la gravedad y orientar el manejo.

Dicho en claro: la reacción crónica al material puede dejar rastro en una analítica, y ese rastro ayuda a saber cómo de activa está la situación. No es una prueba diagnóstica de biopolímeros —no existe tal cosa— pero sí información útil que no siempre se pide.

En nuestro preoperatorio se incluye el calcio. Es la determinación que tiene una consecuencia práctica inmediata —una hipercalcemia por reacción granulomatosa se trata, y hacerlo antes de operar cambia el manejo— y por eso está en la analítica de rutina de estos casos, no solo cuando hay síntomas.

La LDH y la PTH no forman parte de nuestro preoperatorio. Lo publicado sobre ellas queda arriba como lo que es: un hallazgo de la literatura, útil para entender el mecanismo, que aquí no se pide de rutina. Si algún caso concreto las necesita, se piden por indicación, como cualquier otra prueba.

Una cosa más, si estás en edad de quedarte embarazada

Es un detalle que casi nadie sabe y que puede importar mucho en un momento concreto: los biopolímeros glúteos pueden migrar hacia la región lumbar, y la presencia de material extraño ahí se considera una contraindicación relativa o absoluta para la anestesia epidural o raquídea.

La buena noticia es que en los dos casos publicados en 2026 sobre esto, la solución fue la misma: estudiar la anatomía con imagen antes. En uno, con migración confirmada por resonancia hasta L5-S1, se colocó la epidural más arriba —a nivel L1-L2, con guía ecográfica— y el parto y la cesárea posterior transcurrieron sin incidencias. En el otro, una paciente a la que previamente se había considerado no candidata a analgesia epidural pudo recibirla tras una reevaluación radiológica que identificó un abordaje seguro.

La conclusión práctica es sencilla y vale la pena llevarla escrita: si llevas biopolímeros glúteos y te quedas embarazada, díselo al equipo de anestesia con tiempo, no el día del parto.

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Preguntas frecuentes

¿Me lo van a poder quitar todo?

Rara vez se consigue una extracción completa. El material se infiltra entre los tejidos y no forma una bolsa que se pueda vaciar, así que el objetivo es retirar la mayor cantidad posible y resolver el problema. Los propios autores de la serie de 199 pacientes reconocen que hacen falta más estudios para cuantificar cuánto material se retira realmente.

¿Cuánto dura la operación?

Depende mucho del caso. Como referencia publicada, en la serie de 199 pacientes con técnica de tres colgajos la duración media fue de 270 minutos. Es una cirugía larga, y saberlo forma parte de decidir con la información encima de la mesa.

¿Se reconstruye en el mismo acto?

Depende de cuánto tejido haya que retirar, del estado de la piel y de si hay inflamación activa. En unas series la reconstrucción se hace en el mismo tiempo quirúrgico con tejido propio, y en otras se plantea en un segundo tiempo. Es una de las cosas que se deciden con la resonancia delante.

¿Voy a necesitar drenajes?

Es frecuente. En la serie de 199 pacientes, el 29,1 % los necesitó, y en la de 35 la complicación más común fue el seroma —acumulación de líquido— que apareció a los 31 días de media. Los drenajes y las revisiones frecuentes están para eso.

¿Me van a quedar cicatrices?

Sí. Esta cirugía deja cicatriz, y su longitud y su posición dependen del abordaje que necesite tu caso. La evolución y los cuidados están en la página de cicatrices tras la extracción, y el enfoque general de mejora de cicatriz en mejora de cicatrices.

Tengo dolor que baja por la pierna, ¿es del biopolímero?

Puede ser, y merece que se estudie. Está descrita la compresión del nervio ciático por material inyectado en profundidad. No es lo habitual, pero es una de las razones por las que se pide imagen antes de decidir nada.

¿Puedo ponerme un implante de glúteo después?

Es una posibilidad que se valora, no una decisión automática, y depende sobre todo del estado del tejido que quede. Se trata en la página de reconstrucción.

¿Mejoran los síntomas generales, no solo la zona?

En la serie de 199 pacientes hubo reducciones estadísticamente significativas de dolores musculares, cansancio y ansiedad, además de mejoría del sueño y de la frecuencia de ejercicio. Es un dato alentador y conviene leerlo con su contexto: está desarrollado en qué resultados esperar tras la extracción.

¿Cuánto tiempo estaré de baja?

Depende del abordaje, de la cantidad retirada y de tu trabajo. Es la pregunta que responde la página de recuperación y baja laboral.

Fuentes

  • Osorio E, Ramírez B, Herrera O, Suarez C, Ciro C, Varela A. Three-flap Technique: Comprehensive Approach for Biopolymer Removal in the Gluteal and Lumbar Regions. Plast Reconstr Surg Glob Open. 2026;14:e7870. Cohorte retrospectiva de 199 pacientes intervenidas en Medellín entre enero de 2022 y septiembre de 2024; evaluación preoperatoria con clasificación clínica, resonancia magnética y síntomas; duración quirúrgica media de 270 minutos y descenso medio de hemoglobina de 3,3 g/dl; complicaciones: necesidad de drenaje 29,1 %, dehiscencia 21,1 % y necrosis tisular 3,5 %; mejoría de la ptosis glútea, de la calidad de vida y de los síntomas, con reducciones estadísticamente significativas de mialgia (OR 0,15), astenia (OR 0,03) y ansiedad (OR 0,08); los autores señalan que hacen falta más estudios para cuantificar el material retirado y comparar con otras técnicas. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42495057/
  • Eusse Llanos JC, Posada López S. Paramedian open approach for gluteal biopolymers removal: a case series of 35 patients. JPRAS Open. 2025;45. Serie de 35 pacientes con afectación de leve a moderada; la complicación más frecuente fue el seroma (40 %), con un tiempo medio de formación de 31 días, seguida de dehiscencia de la herida e infección; no hubo casos de necrosis del colgajo ni de hematoma; el 42,85 % no presentó ninguna complicación; los autores concluyen que es una alternativa segura con resultados estéticos favorables y que las complicaciones no requirieron intervenciones adicionales. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40837208/
  • Lancheros-Ramirez P, Guerrero-Calderón D, Ramirez-Folleco A. Surgical Approach for Sciatic Nerve Entrapment Secondary to Biopolymer Injection. Plast Reconstr Surg Glob Open. 2025;13:e7146. Caso de inyección profunda de biopolímero en la región glútea con compresión del nervio ciático; se describe la técnica para retirar el material del tejido subcutáneo, del músculo y del nervio, con mejoría de los síntomas y del resultado estético, junto con una revisión estructurada de los abordajes quirúrgicos publicados. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41040899/
  • Pachón Suarez JE, Tello VZR, Cifuentes RCR, Cuadros AMP, Salazar MC. Biopolymers: Histopathologic Case Series of Patients with Permanent Synthetic Fillers Presenting Chronic Granulomatous Reaction and Hypercalcemia. Plast Reconstr Surg Glob Open. 2024;12:e6159. Serie de 20 pacientes intervenidas de extracción abierta en glúteos y región lumbosacra con reconstrucción glútea con tejido autólogo, en Bogotá entre 2020 y 2023; hipercalcemia en el 30 %, LDH elevada en el 40 % y PTH elevada en el 15 %; los autores recomiendan medir LDH, calcio sérico y PTH para valorar la gravedad y orientar la práctica clínica. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39410973/
  • Mullins H, Spence NZ, Achu-Lopes R. Neuraxial Anesthesia in a Parturient With Migrated Gluteal Biopolymer: A Case Report. A A Pract. 2026;20:e02196. Las inyecciones glúteas de biopolímero pueden migrar de forma impredecible a la región lumbosacra y suponer una barrera para la anestesia neuroaxial; en el caso descrito, con migración confirmada por resonancia hasta L5-S1, se colocó una epidural a nivel L1-L2 con guía ecográfica durante el parto y se utilizó después sin incidencias para la cesárea. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42024805/
  • Foggi Viligiardi T, Matteoni C, Bitossi U, Micaglio M. Thoracolumbar labour epidural analgesia in a parturient with permanent gluteal silicone-like biopolymer infiltration. Anaesth Rep. 2026;14:e70060. Los rellenos permanentes pueden migrar por los planos fasciales e inducir inflamación crónica, fibrosis y reacción granulomatosa años después; la presencia de material extraño en la región lumbar se considera contraindicación relativa o absoluta para las técnicas epidural o raquídea; en el caso descrito, una paciente previamente considerada no candidata pudo recibir analgesia epidural tras reevaluación radiológica que identificó un abordaje torácico bajo seguro. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41971678/

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Si llevas biopolímeros en los glúteos, lo que ordena la conversación no es una opinión: es saber cuánto material tienes, en qué planos está y cómo está el tejido. Con la resonancia delante se puede hablar de abordaje, de contorno y de qué esperar, en lugar de hablar de miedos.

En la valoración se explica qué se puede retirar en tu caso concreto, qué se prevé para la forma y qué haría falta después.

Confirmación clínica del cirujano

Retrato de Enrique Salmerón González

Dr. Enrique Salmerón González

Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Nº de colegiado 46/4624077
Retrato de Elena García Vilariño

Dra. Elena García Vilariño

Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Nº de colegiado 46/4624503

Última revisión: 6 de septiembre de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

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