Tratamiento en ICPM: Ginecomastia en Valencia
En resumen
- La incisión habitual va en el borde inferior de la areola, donde la piel cambia de color: es el mejor sitio para camuflarla.
- La cicatriz del tórax madura despacio. La literatura quirúrgica lo dice sin rodeos: en el pecho las cicatrices tardan años en aplanarse y aclararse.
- Peor aspecto a los dos meses no significa mal resultado: la fase inflamatoria es la más visible y no es la definitiva.
- El hundimiento en cráter no es una cicatriz: es una depresión por haber retirado demasiado tejido bajo la areola.
- Se previene dejando a propósito una lámina fina de glándula debajo del complejo areola-pezón.
- Las irregularidades de contorno son otra cosa distinta y se describen en torno al 9 % de las mamas operadas.
- El sol es el enemigo real mientras la cicatriz está activa: la pigmenta con mucha facilidad.
Dos cosas muy distintas se meten en el mismo saco cuando se habla del resultado de una ginecomastia. Una es la cicatriz: una línea en el borde inferior de la areola que se camufla bien pero que tarda mucho más de lo que la gente imagina en aplanarse y aclararse. La otra es el contorno: si el pecho ha quedado liso o si ha quedado una depresión en el centro. Y esa segunda no es un problema de cicatrización, sino de cuánto tejido se retiró.
Merece la pena separarlas porque se previenen de forma distinta, se tratan de forma distinta y se juzgan en momentos distintos.
Esta página desarrolla el resultado a medio plazo de la guía general de la ginecomastia. Qué se retira y qué se conserva en el quirófano se explica en glándula, liposucción o técnica combinada.
Dónde queda la cicatriz y por qué ahí
En el planteamiento habitual, la exéresis glandular se hace a través de una incisión en el borde inferior de la areola, siguiendo la línea donde la piel oscura de la areola se encuentra con la piel del pecho. A eso se suman, cuando hay liposucción, dos accesos muy pequeños —del tamaño de una cánula— situados en el pliegue inframamario y en el lateral.
La elección de ese borde no es casual:
- Es un límite natural de color. Una línea sobre un cambio de tono se percibe mucho menos que la misma línea en medio de una superficie uniforme.
- Da acceso directo al tejido que hay que retirar, que está justo debajo.
- Es una zona poco sometida a tensión, lo que favorece que la cicatriz no se ensanche.
Las revisiones sistemáticas sobre esta técnica —liposucción asistida con incisión periareolar mínima— confirman que el diseño de incisión pequeña es un buen abordaje técnico, con mejoría consistente de la calidad de vida, aunque advierten de que la calidad metodológica de la mayoría de los estudios publicados es baja.
Tres cicatrices distintas, y qué decide cuál te toca
No hay una sola cicatriz de ginecomastia. Hay tres, y la diferencia entre ellas no es una preferencia de quien opera: es cuánta piel sobra.
La habitual es la hemiareolar inferior: un semicírculo que recorre la mitad inferior del borde de la areola, justo por donde la piel ya cambia de color. Es la vía descrita por Webster en 1946 y sigue siendo la de la mayoría de los casos, porque a través de ella se puede retirar el disco glandular y tratar la grasa de alrededor, y porque su recorrido coincide con un límite que ya existía. Pasados unos meses cuesta encontrarla aunque se sepa dónde está.
La periareolar completa rodea toda la circunferencia. Se plantea cuando, además de retirar contenido, hay que reducir el tamaño de la areola o recolocarla un poco, algo que aparece cuando el pecho ha tenido volumen durante años. La cicatriz es más larga, pero sigue escondida en el mismo sitio: el límite entre los dos colores de la piel.
La de mastectomía es otra cosa. No pasa por la areola: se sitúa en el borde inferior del músculo pectoral y recorre el tórax desde la línea media hasta el borde lateral, porque su objetivo ya no es acceder al tejido glandular sino retirar el exceso de piel.
Y hay algo más que conviene saber antes, porque cambia bastante lo que uno espera: en esta vía la areola se traslada como injerto libre. Se separa por completo, se reduce de tamaño si hace falta y se fija en la posición anatómica que le corresponde sobre el pectoral ya plano, que no tiene por qué ser aquella en la que estaba: cuando el pecho ha descendido, la areola ha bajado con él, y devolverla a su sitio forma parte de la operación. Eso tiene consecuencias que no tienen las otras dos vías. La sensibilidad del pezón se pierde o disminuye de forma importante, y no es previsible que vuelva. El injerto puede cambiar de color respecto al tono original, aclararse por zonas o, con menos frecuencia, prender de forma parcial. Y a las dos cicatrices —la línea del pectoral y el contorno del injerto— hay que sumarles un cuidado postoperatorio más estricto durante las primeras semanas, mientras el injerto se nutre del lecho.
No es un motivo para descartarla: en los casos en que está indicada, la alternativa —dejar sin tratar una piel que ya no se ajusta— da un resultado peor. Pero sí es la razón por la que esta vía se reserva y no se plantea a la ligera, y por la que conviene tenerlo hablado antes y no después. Aparece cuando el problema ya no es lo que hay dentro sino la envoltura: tras una pérdida de peso importante, o en los grados avanzados, sobra piel, y la piel que sobra no se resuelve retirando más contenido. Es la más visible de las tres, y por eso no se plantea por comodidad quirúrgica sino cuando la alternativa —dejar la piel sin tratar— daría un contorno peor que la propia cicatriz.
Esa relación entre grado y piel es justamente la que ordena la clasificación clásica de Simon, que separa los casos por volumen y por el exceso de piel asociado. Por eso la respuesta a «¿qué cicatriz me va a quedar?» sale de la exploración y no de una tabla, y por eso conviene desconfiar de quien la promete por teléfono.
Cuando el caso está en el límite hay una decisión prudente que merece la pena conocer: empezar por la incisión corta y valorar el resultado unos meses después. La piel se retrae por sí sola más de lo que la mayoría espera, y no es infrecuente que lo que parecía que iba a necesitar una cicatriz larga acabe sin necesitarla. Añadir después la resección de piel es posible; retirar una cicatriz que ya está, no.
Cuánto tarda de verdad en madurar
Aquí conviene ser exacto, porque la expectativa equivocada es lo que hace sufrir.
Una cicatriz pasa por fases: primero es rosada o rojiza y algo elevada, después se va aplanando y perdiendo color, y finalmente queda como una línea pálida. En el tórax ese proceso es especialmente lento. La literatura quirúrgica sobre contorno del torso masculino lo señala de forma explícita: la maduración de las cicatrices del pecho es larga, y tardan años en aplanarse y aclararse.
Traducido a lo que importa:
- A las pocas semanas, la cicatriz está en su peor momento visual. Es normal y es temporal.
- A los meses, empieza a aplanarse y a perder el tono rojizo.
- Al año o más, se acerca a su aspecto definitivo, y puede seguir mejorando después.
Juzgar el resultado a los dos meses no tiene sentido. Ni para bien ni para mal.
Qué ayuda y qué no
Lo que sí tiene sentido hacer:
- Proteger del sol mientras la cicatriz esté activa. Es la medida con más impacto real: una cicatriz joven expuesta al sol se pigmenta y esa pigmentación puede tardar mucho en irse, o no irse. Protección física o solar alta.
- No forzar la zona en las primeras semanas. La tensión sobre una cicatriz en formación es lo que la ensancha, y en el pecho la tensión la pone el pectoral.
- Seguir las indicaciones de cuidado que dé el equipo en las revisiones, que se ajustan a cómo vaya evolucionando cada persona.
Lo que conviene no esperar:
- Que desaparezca. Una cicatriz se atenúa mucho; no se borra. Cualquiera que prometa lo contrario está prometiendo algo que no se puede cumplir.
- Que evolucione igual en todo el mundo. La tendencia individual a cicatrizar —incluida la predisposición a queloides— pesa, y es algo que se valora antes de operar.
El hundimiento en cráter: qué es y por qué ocurre
Es la complicación de contorno más específica de esta cirugía, y no tiene nada que ver con la cicatriz.
Ocurre cuando se retira demasiado tejido justo debajo del complejo areola-pezón. Sin ese apoyo, la areola queda adherida al plano profundo y se hunde respecto al pecho que la rodea, formando una depresión en el centro. El efecto es paradójico: se corrigió un bulto y aparece un hoyo.
Por eso, en el quirófano, se conserva de manera deliberada una lámina fina de glándula bajo la areola — el detalle técnico que se explica en la página de la operación.
Que esto no es teórico lo muestra un estudio comparativo de 2025 sobre 32 mamas: en el grupo tratado con exéresis glandular aparecieron cuatro casos de deformidad en cráter, mientras que en el grupo tratado solo con liposucción el problema fue el contrario —«puffy nipples» y una mayor tasa de reintervención por tejido no retirado—. Es una serie pequeña, pero ilustra bien el equilibrio: por un lado se queda corto y por el otro se pasa, y el trabajo del cirujano es el punto intermedio.
Irregularidades de contorno, que son otra cosa
Se confunden con el cráter y no son lo mismo. Aquí no hay una depresión central, sino una superficie que no ha quedado uniforme: zonas ligeramente más llenas o más vacías, o una transición brusca entre la zona tratada y el resto del pecho.
Suelen deberse a una liposucción irregular o a una transición insuficiente con el tejido de alrededor. En una cohorte de 145 pacientes jóvenes se describieron en el 9,2 % de las mamas, siendo la segunda incidencia más frecuente después del tejido residual.
La mayoría se atenúan durante los primeros meses, conforme baja la inflamación y el tejido se reacomoda. Las que persisten se valoran en revisión.
Qué se puede hacer si el contorno no ha quedado bien
Lo primero, esperar el tiempo correcto: el resultado no se juzga antes de que la inflamación se haya ido del todo y el tejido se haya asentado, y eso son meses. Muchas irregularidades que preocupan al tercer mes ya no están al octavo.
Cuando pasado ese tiempo persiste algo:
- Las irregularidades leves pueden mejorar con una liposucción de retoque o con un injerto de grasa que rellene el defecto.
- El hundimiento en cráter establecido es más exigente: la corrección pasa por reponer volumen bajo la areola, y es una cirugía de revisión que hay que plantear con expectativas realistas.
- La cicatriz ensanchada o hipertrófica tiene su propio abanico de tratamientos, que se decide según cómo esté y cuánto tiempo lleve.
Las tasas de reintervención publicadas varían mucho entre series —una revisión sistemática de 18 estudios las sitúa entre el 0,6 % y el 25 %, con solo 2 trabajos de buena calidad—, lo que dice menos sobre el riesgo real que sobre lo dispar que es la literatura en este campo. En la serie de diez años que usamos como referencia, la revisión quirúrgica fue del 4,8 %.
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Preguntas frecuentes
¿Se nota mucho la cicatriz de la ginecomastia?
Va en el borde inferior de la areola, donde la piel cambia de color, que es donde mejor se camufla. A las pocas semanas está en su peor momento —rosada y algo elevada—; después se aplana y se aclara progresivamente, un proceso que en el tórax es especialmente lento.
¿Cuánto tarda en desaparecer?
No desaparece: se atenúa. En el pecho, la literatura describe una maduración que lleva años hasta aplanarse y aclararse del todo. Lo esperable es una mejora continua durante todo ese tiempo.
¿Qué es la deformidad en cráter?
Una depresión en el centro del pecho que aparece cuando se ha retirado demasiado tejido bajo la areola, dejándola sin apoyo. No es un problema de cicatrización, y por eso se previene en el quirófano conservando una lámina fina de glándula.
Tengo un hoyo donde me operaron, ¿tiene solución?
Hay que verlo, y primero hay que dejar pasar el tiempo suficiente para no juzgar sobre tejido todavía inflamado. Un hundimiento establecido se corrige reponiendo volumen en la zona, y es una cirugía de revisión que se plantea con expectativas realistas y explicando qué se puede y qué no.
¿Puedo tomar el sol?
Con la herida cerrada se puede hacer vida normal, pero la cicatriz no debe exponerse al sol directo mientras esté activa: se pigmenta con facilidad y esa pigmentación puede tardar mucho en irse. Protección física o solar alta.
¿Y si tengo tendencia a los queloides?
Es un dato importante que hay que decir antes de operar, no después. Condiciona la valoración y las medidas de cuidado de la cicatriz, y forma parte de lo que se comenta en la primera consulta.
El pecho me ha quedado irregular, ¿es normal?
En los primeros meses, sí es frecuente y suele mejorar conforme baja la inflamación. Las irregularidades de contorno que persisten se describen en torno al 9 % de las mamas operadas y se valoran en revisión.
Fuentes
- Hurwitz DJ. Boomerang pattern correction of gynecomastia. Plast Reconstr Surg. 2015;135(2):433-436. PMID 25626790 — 24 pacientes consecutivos; describe expresamente que la maduración de las cicatrices del tórax es prolongada y que tardan años en aplanarse y aclararse.
- Ali SS, Ahmed I, Khurram MF, Rehman N, Abhishek R. Gynecomastia Surgery: Liposuction Alone versus Liposuction with Endoscope-Assisted Glandular Excision—A Comparative Study. Indian J Plast Surg. 2025;58(4):269-275. PMID 40894818 — 32 mamas: cuatro casos de deformidad en cráter en el grupo con exéresis glandular, frente a pezones abombados y mayor tasa de reintervención en el grupo de liposucción aislada.
- McNamara CT, Nuzzi LC, Firriolo JM, et al. Complications and Quality of Life following Gynecomastia Correction in Adolescents and Young Men. Plast Reconstr Surg. 2022;149(6):1062e-1070e. PMID 35349529 — 145 pacientes: irregularidades de contorno en el 9,2 % de las mamas, la segunda incidencia más frecuente tras el tejido residual (12,6 %).
- Prasetyono TOH, Budhipramono AG, Andromeda I. Liposuction Assisted Gynecomastia Surgery With Minimal Periareolar Incision: a Systematic Review. Aesthetic Plast Surg. 2022;46(1):123-131. PMID 34379157 — revisión de 18 estudios sobre incisión periareolar mínima: buen abordaje técnico con mejoría consistente de la calidad de vida, tasas de reintervención entre el 0,6 % y el 25 % y solo 2 trabajos de buena calidad metodológica.
- Li CC, Fu JP, Chang SC, Chen TM, Chen SG. Surgical treatment of gynecomastia: complications and outcomes. Ann Plast Surg. 2012;69(5):510-515. PMID 21712702 — serie de diez años: tasa global de revisión quirúrgica del 4,8 %.
- Webster JP. Mastectomy for Gynecomastia Through a Semicircular Intra-areolar Incision. Ann Surg. 1946;124(3):557-575. PMID 17858862 — descripción original de la incisión semicircular en el borde de la areola, que sigue siendo la vía de abordaje habitual.
- Simon BE, Hoffman S, Kahn S. Classification and surgical correction of gynecomastia. Plast Reconstr Surg. 1973;51(1):48-52. PMID 4687568 — la clasificación en grados que ordena los casos por volumen y por el exceso de piel asociado, que es lo que determina la extensión de la cicatriz.
Fuentes verificadas una a una contra PubMed el 12-08-2026.
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Si te has operado y no estás conforme con cómo ha quedado la cicatriz o el contorno, lo primero es saber en qué momento de la evolución estás: muchas cosas que preocupan al tercer mes ya no están al octavo. En el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, en Valencia, valoramos también resultados de intervenciones realizadas en otros centros.
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Confirmación clínica del cirujano
Pendiente de firma.
Contenido divulgativo revisado por el Dr. Alessandro Thione, colegiado n.º 46/4621959, y el Dr. Alberto Ruiz Cases, colegiado n.º 46/4624050, especialistas en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. La evolución de una cicatriz y la corrección de un defecto de contorno requieren valoración presencial; esta información no sustituye una consulta médica.
Nº de colegiado 46/4621959
Nº de colegiado 46/4624050
Última revisión: 6 de septiembre de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.





