En resumen

  • En ICPM se realizan labioplastia —con o sin reducción del capuchón del clítoris—, aumento de labios mayores con lipotransferencia, reducción del monte de Venus, vaginoplastia o perineoplastia y tratamiento vulvovaginal con láser o radiofrecuencia.
  • No se realiza la vaginoplastia de reasignación de sexo, que es una reconstrucción distinta y corresponde a las unidades multidisciplinares de identidad de género.
  • La labioplastia es el procedimiento con más literatura detrás: un metaanálisis de 2024 reúne una satisfacción del 94 % con las distintas técnicas.
  • Eso no la convierte en un procedimiento sin riesgo. La misma revisión sitúa la dehiscencia de la herida en el 8 % en la técnica de resección en cuña, y las complicaciones descritas incluyen dolor, sangrado, infección, cicatriz, alteración de la sensibilidad y necesidad de reintervención.
  • Hay una parte de las consultas en la que la indicación correcta no es operar: cuando lo que trae a la paciente es la idea de una anatomía «normal» que no existe, la valoración se detiene ahí.

La anatomía de la vulva es enormemente variable entre mujeres sanas, y buena parte de las consultas de cirugía íntima femenina empiezan por una comparación con una imagen que no representa esa variabilidad. Antes de plantear cualquier intervención hay que separar dos cosas que se mezclan a diario: una molestia real —que existe, se explora y en muchos casos se corrige bien— y una preocupación estética construida sobre una referencia que no es la normalidad.

Esta guía del Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo (ICPM), en Valencia, expone qué procedimientos de cirugía íntima femenina se realizan en el centro, cuáles no se ofrecen y por qué motivo clínico, qué respalda la evidencia disponible en cada caso y en qué situaciones el planteamiento correcto no es quirúrgico.

Qué se entiende por cirugía íntima femenina

Bajo esa etiqueta conviven procedimientos con finalidades muy distintas, y conviene separarlos antes de nada:

  • Procedimientos de contorno vulvar: modificaciones de la forma o el tamaño de los labios menores, del capuchón del clítoris, del volumen de los labios mayores o del relieve del monte de Venus.
  • Procedimientos funcionales y reconstructivos: corrección de secuelas de un parto, de una cirugía previa o de un traumatismo, y reparación del periné.
  • Procedimientos ginecológicos y uroginecológicos: prolapso, incontinencia urinaria, atrofia vulvovaginal de la menopausia, patología cervical. Son competencia de ginecología y no se realizan en el centro.

La confusión entre los tres grupos es habitual, y ordenarla es lo primero que se hace en una valoración. El término comercial «rejuvenecimiento vaginal» los mezcla los tres a propósito, y por eso conviene desmontarlo pronto.

Las tres familias de la cirugía íntima femeninaEsquema de tres columnas. La primera, contorno vulvar, agrupa labioplastia, capuchón clitoriano y lipoinjerto. La segunda, funcional y reconstructivo, agrupa perineoplastia, reconstrucción y corrección de cicatrices; la vaginoplastia pertenece también a este grupo. La tercera, ginecología, aparece atenuada en gris e incluye prolapsos, incontinencia y cirugía ginecológica: son el terreno de otra especialidad y no se realizan en el centro.
Las tres familias no se operan igual, no las hace el mismo especialista y no persiguen lo mismo. La tercera columna aparece atenuada porque es la que no se realiza aquí: prolapso, incontinencia y patología ginecológica son terreno de ginecología o uroginecología. La vaginoplastia pertenece al grupo funcional, junto a la perineoplastia. Ordenar a cuál de las tres pertenece el motivo de consulta es lo primero que se hace en una valoración, porque el término comercial «rejuvenecimiento vaginal» las mezcla las tres a propósito. Esquema propio del Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, simplificado con fines divulgativos.

Qué procedimientos se realizan en ICPM

Labioplastia, con o sin reducción del capuchón del clítoris

Reducción y remodelado de los labios menores cuando su tamaño o su asimetría producen molestia con la ropa, con el ejercicio o en las relaciones. Puede asociarse la reducción del capuchón del clítoris cuando el exceso de piel de esa zona desequilibra el resultado; es un gesto añadido, no una cirugía distinta, y se decide sobre la anatomía de cada paciente.

Es el procedimiento del grupo con más literatura publicada, y también el que más ha crecido: entre 2014 y 2018 las labioplastias aumentaron más de un 50 % en Estados Unidos, según el documento de referencia del American College of Obstetricians and Gynecologists.

Tiene página propia: la labioplastia, en detalle.

Aumento de labios mayores con lipotransferencia

Relleno de los labios mayores con grasa propia de la paciente cuando han perdido volumen —por edad, por pérdida de peso importante o de forma constitucional— y ese vaciamiento deja los labios menores más expuestos de lo que la paciente querría.

Se emplea grasa autóloga y no material de relleno permanente. Como en cualquier injerto de grasa, una parte del volumen se reabsorbe en los primeros meses y el resultado definitivo se valora pasado ese tiempo; puede hacer falta una segunda sesión.

Reducción del monte de Venus

Corrección del relieve del pubis cuando sobresale por exceso de grasa o por piel sobrante, habitualmente después de una pérdida de peso importante o de un embarazo. Se resuelve con liposucción, con resección de piel o combinando ambas, y con frecuencia se plantea junto a una abdominoplastia porque el problema de fondo es el mismo tejido.

Vaginoplastia y perineoplastia

Corrección quirúrgica de la laxitud del canal vaginal y reparación del periné, típicamente tras uno o varios partos. Es una cirugía funcional con lectura anatómica, no un tratamiento de la sensación subjetiva: la indicación sale de la exploración, y si de la exploración no sale, se dice.

⚠️ Cuando hay prolapso o incontinencia urinaria de por medio, el caso no es nuestro: corresponde a ginecología o a uroginecología, y operar el periné sin resolver antes lo otro es empezar por el final.

Tratamiento vulvovaginal con láser o radiofrecuencia

Tratamiento no quirúrgico de la calidad del tejido vulvovaginal. Se realiza en el centro, y se explica con la misma franqueza que el resto: es el procedimiento de este grupo con la evidencia más discutida, y conviene saberlo antes de decidir.

Lo que se sabe hoy, dicho de forma exacta:

  • La American Urogynecologic Society sometió 40 afirmaciones sobre estos aparatos a un proceso Delphi estructurado. 28 alcanzaron consenso entre los expertos y 12 no, siendo la falta de evidencia uno de los motivos principales.
  • La FDA emitió en 2018 una comunicación de seguridad advirtiendo de que «la seguridad y la eficacia de los dispositivos basados en energía para realizar estos procedimientos no se han establecido», y recogiendo efectos adversos notificados: quemaduras vaginales, cicatrices, dolor con las relaciones y dolor recurrente o crónico.

Por eso, aquí se plantea con tres límites explícitos:

  1. No es un tratamiento de la incontinencia urinaria ni del prolapso. Si ese es el problema, el sitio es ginecología o uroginecología.
  2. No sustituye a la cirugía cuando hay una indicación quirúrgica: no corrige un exceso de piel ni una laxitud estructural.
  3. Se informa por escrito de los efectos adversos descritos antes de la primera sesión, y del hecho de que la eficacia no está establecida.

Si después de esa conversación la paciente prefiere no hacerlo, es una decisión perfectamente razonable y se dice así en consulta.

Cuánta evidencia hay detrás de cada cosaDos columnas comparadas. La de la izquierda, cirugía, muestra una barra prácticamente llena. La de la derecha, láser y radiofrecuencia, muestra una barra muy corta. No indica que el tratamiento con láser no sirva, sino cuánta evidencia publicada respalda hoy cada una de las dos vías.
Las dos cosas se ofrecen, pero no están respaldadas por la misma cantidad de evidencia, y esa diferencia debería influir en la decisión. La labioplastia tiene detrás decenas de estudios y un metaanálisis; el tratamiento vulvovaginal con láser tiene un consenso de expertos que no llegó a acuerdo en doce de sus cuarenta enunciados y una advertencia de la FDA. La figura no dice que el láser no sirva: dice qué se sabe de cada uno, que es lo que hace falta para decidir. Esquema propio del Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, simplificado con fines divulgativos.

De los procedimientos de arriba, hoy tiene página propia el más consultado:

Qué no se ofrece: la vaginoplastia de reasignación de sexo

No se realiza la vaginoplastia de afirmación de género. No es una variante de la vaginoplastia descrita más arriba: es una reconstrucción completamente distinta, con otra técnica, otro seguimiento y otras complicaciones.

Este tipo de cirugía se realiza dentro de unidades multidisciplinares de identidad de género, con evaluación previa, endocrinología, salud mental y un seguimiento a largo plazo que un centro de cirugía plástica no puede sustituir por su cuenta. Ofrecerla de forma aislada sería hacerlo peor.

Quien busque esta cirugía debe dirigirse a una de esas unidades; en consulta se orienta sobre ello si hace falta.

Lo que la evidencia sostiene, y lo que no

Conviene ser preciso, porque estos procedimientos se anuncian con una seguridad que la literatura no tiene.

De la labioplastia hay datos, y son buenos. El metaanálisis más completo publicado hasta la fecha reunió 86 estudios revisados por pares, de los cuales 53 aportaban datos cuantitativos, y encontró una satisfacción global del 94 % (IC 93–95 %) con el conjunto de las técnicas.

Del resto del grupo hay mucho menos. El documento de ACOG lo dice sin rodeos: la ausencia de estudios publicados y de una nomenclatura común para estos procedimientos «se traduce en una falta de información clara sobre su incidencia y prevalencia, y en datos limitados sobre riesgos y beneficios». Su recomendación es que a la paciente se le informe expresamente de esa falta de datos de calidad antes de decidir.

Esa es exactamente la conversación que se tiene en consulta: no que el procedimiento sea malo, sino que se sabe menos de él de lo que la publicidad sugiere.

Cuándo el problema no es quirúrgico

Hay consultas en las que la anatomía está dentro de lo normal y lo que ha traído a la paciente es una idea de normalidad construida sobre imágenes retocadas. Operar ahí no resuelve nada, porque lo que molesta no está en el tejido.

ACOG recomienda que, ante la sospecha de una preocupación psicológica de fondo, se valore específicamente el trastorno dismórfico corporal y se derive para evaluación antes de plantear la cirugía. Es una recomendación que aquí se sigue, y explicarlo bien forma parte de la consulta.

Cuándo el caso corresponde a otra especialidad

  • Prolapso genital, incontinencia urinaria o de gases: ginecología o uroginecología.
  • Sequedad y atrofia vulvovaginal de la menopausia: es un problema de tratamiento médico, no quirúrgico.
  • Dolor con las relaciones sin causa anatómica visible: requiere estudio antes de plantear nada; el vestíbulo doloroso y el suelo pélvico hipertónico no se operan.
  • Infecciones de repetición o lesiones cutáneas: dermatología o ginecología según el caso.

Cómo es la valoración

La consulta empieza por la exploración y por entender qué molesta exactamente y en qué situaciones. Se revisa el historial obstétrico, la medicación y los antecedentes quirúrgicos, se explora en bipedestación y en decúbito, y se documenta la asimetría, que es la norma y no la excepción.

De ahí sale una de tres respuestas: hay indicación quirúrgica y se explica cuál; no la hay y se explica por qué; o el caso corresponde a otra especialidad y se deriva.

Riesgos de esta cirugía

Los descritos para los procedimientos de cirugía cosmética genital femenina, según el documento de ACOG, son dolor, sangrado, infección, cicatriz, adherencias, alteración de la sensibilidad, dolor con las relaciones y necesidad de reintervención.

A eso se añade, en labioplastia, la apertura de la herida: el metaanálisis de 2024 sitúa la dehiscencia en el 8 % (IC 5–13 %) con la técnica de resección en cuña, y describe diferencias entre técnicas también en sangrado, inflamación y hematoma.

Ninguna de estas cifras es un motivo para no operarse. Son el motivo por el que la indicación tiene que estar bien puesta.

Precios

Procedimiento Rango
Labioplastia 2.400 – 3.900 €
Vaginoplastia 2.400 – 3.900 €
Aumento de labios mayores con lipotransferencia 2.400 – 3.900 €
Reducción del monte de Venus 2.400 – 3.400 €
Tratamiento vulvovaginal con láser Depende de cada caso

El rango depende de la extensión del gesto, de si se asocian varios procedimientos en el mismo acto y del tipo de anestesia. En el tratamiento con láser no se da un rango porque el número de sesiones y su indicación se deciden en la valoración. El presupuesto se cierra después de la consulta, nunca por teléfono.

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Preguntas frecuentes

¿La labioplastia quita sensibilidad?

La alteración de la sensibilidad figura entre las complicaciones descritas y por eso se informa de ella. La técnica se elige para preservar la inervación, pero es un riesgo real que hay que nombrar antes de operar, no después.

¿Cuándo se puede volver a la actividad normal?

Depende del procedimiento y de la paciente; se concreta en la consulta con su caso delante. Lo que sí conviene saber de antemano es que las relaciones se retrasan varias semanas y que la cicatrización completa lleva meses.

¿Se puede hacer antes de tener hijos?

Sí, no hay ninguna contraindicación por ese motivo. Otra cosa es la vaginoplastia, cuyo resultado sí puede modificarse con un parto posterior; eso se habla antes de decidir el momento.

¿Y si lo que quiero es que quede «normal»?

La anatomía normal de la vulva es muy variable: no hay una forma correcta con la que comparar. Si lo que se busca es parecerse a una referencia concreta, esa conversación es previa a cualquier cirugía.

¿Hacéis tratamiento vaginal con láser?

Sí, y se explica con sus límites: no trata la incontinencia ni el prolapso, no sustituye a la cirugía cuando hay indicación quirúrgica, y su eficacia no está establecida —así lo dijo la FDA en 2018 y así lo refleja el consenso de la sociedad de suelo pélvico—. Con esa información delante, la decisión es de la paciente.

¿Hacéis cirugía de reasignación de sexo?

No. La vaginoplastia de afirmación de género es una reconstrucción distinta y se realiza en unidades multidisciplinares de identidad de género, no en un centro de cirugía plástica por su cuenta.

Fuentes

  • American College of Obstetricians and Gynecologists. Elective Female Genital Cosmetic Surgery. ACOG Committee Opinion No. 795. Obstet Gynecol. 2020;135(1):249-250. PMID 31856120 — falta de datos de calidad, lista de complicaciones, valoración del trastorno dismórfico corporal y aumento de las labioplastias entre 2014 y 2018.
  • Géczi AM y cols. Comprehensive Assessment of Labiaplasty Techniques and Tools, Satisfaction Rates, and Risk Factors: A Systematic Review and Meta-analysis. Aesthet Surg J. 2024;44(11):NP798-NP808. PMID 38957153 — satisfacción global del 94 % (IC 93-95 %) y dehiscencia del 8 % (IC 5-13 %) en resección en cuña.
  • Alshiek J, Garcia B, Minassian VA, Iglesia CB, Clark A, Sokol ER y cols. Clinical Consensus Statement: Vaginal Energy-Based Devices. Female Pelvic Med Reconstr Surg. 2020;26(5):287-298 — 40 afirmaciones evaluadas por proceso Delphi, 28 con consenso y 12 sin él, en buena parte por falta de evidencia.
  • U.S. Food and Drug Administration. FDA Warns Against Use of Energy-Based Devices to Perform Vaginal «Rejuvenation» or Vaginal Cosmetic Procedures. Safety Communication, julio de 2018 — la seguridad y la eficacia de estos dispositivos «no se han establecido»; efectos adversos notificados: quemaduras vaginales, cicatrices, dolor con las relaciones y dolor recurrente o crónico. Texto reproducido por Medsafe, Nueva Zelanda (la página original de la FDA ya no resuelve).

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Si hay una molestia concreta, la forma de saber si tiene solución quirúrgica es una valoración con exploración. Si de ella no sale una indicación, se dice.

Confirmación clínica del cirujano

Revisado y confirmado por la Dra. Elena García Vilariño, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora — colegiada nº 46/4624503.

Retrato de Elena García Vilariño

Dra. Elena García Vilariño

Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Nº de colegiado 46/4624503

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