Cada intervención busca restaurar tanto la apariencia como la función. Nuestro compromiso es ofrecerte una atención integral basada en la evidencia médica, la ética profesional y el respeto a tu historia.
Cirugía reconstructiva
Te ayudamos a recuperar la armonía corporal aliviar las secuelas sentir bienestar
En el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, la cirugía reconstructiva representa la unión entre la ciencia médica y la restauración estética.
Nuestro compromiso es ayudarte a recuperar la función, la forma y la confianza, corrigiendo alteraciones producidas por lesiones, intervenciones previas o tratamientos inadecuados.
Cada procedimiento se planifica con precisión quirúrgica y sensibilidad estética, priorizando siempre la seguridad, la salud y el bienestar integral del paciente.
¿Por qué confiar en nosotros?
- Especialización médica certificada
Nuestros cirujanos plásticos acreditados cuentan con formación avanzada en cirugía reconstructiva y reparadora, con amplia experiencia en casos complejos de biopolímeros, cicatrices y lesiones cutáneas. - Protocolos clínicos seguros y personalizados
Realizamos estudios diagnósticos completos, evaluaciones de imagen y planificación individualizada de cada cirugía, adaptando la técnica al tipo de tejido, extensión del daño y objetivo funcional. - Tecnología y técnica quirúrgica avanzada
Utilizamos equipos de precisión, láseres médicos y métodos de regeneración tisular que favorecen la cicatrización, reducen el trauma quirúrgico y mejoran la recuperación. - Enfoque ético y humano
Sabemos que detrás de cada reconstrucción hay una historia personal. Por eso ofrecemos una atención discreta, empática y honesta, acompañando al paciente en todas las etapas del proceso, desde el diagnóstico hasta la recuperación completa.
En el ICPM, la cirugía reconstructiva no se limita a reparar tejidos, sino a devolver equilibrio, bienestar y autoestima.
Cirugía reconstructiva
Tratamientos disponibles
Extirpación de biopolímeros
Eliminamos de forma segura de biopolímeros que pueden causar inflamación, dolor o deformidades. Antes de la cirugía, realizamos estudios por imagen para determinar la localización exacta y extensión del material infiltrado, seleccionando la técnica más adecuada: abierta o cerrada.
El procedimiento se realiza bajo anestesia general, con hospitalización corta y seguimiento médico continuo. Nuestro objetivo es recuperar la salud de los tejidos, prevenir complicaciones y restaurar el contorno natural del área afectada, priorizando la seguridad y la calidad del resultado.
Mejora de cicatrices
Tratamos cicatrices visibles, retraídas o queloides con técnicas quirúrgicas y médicas personalizadas: revisión quirúrgica, láser, infiltraciones o láminas de silicona.
El procedimiento es ambulatorio, indoloro y permite mejorar la textura y apariencia de la piel, con resultados progresivos y naturales.
Extirpación de lesiones cutáneas
La extirpación de lesiones cutáneas permite eliminar tanto lesiones benignas (lunares, quistes, lipomas, verrugas) como lesiones malignas o premalignas (melanomas, carcinomas basocelulares, carcinomas epidermoides).
En el ICPM realizamos un diagnóstico clínico y dermatoscópico previo para determinar el tipo de lesión y el tratamiento más adecuado. Las lesiones benignas se extirpan por motivos estéticos o funcionales; las malignas, por indicación médica.
Se trata de una cirugía ambulatoria, rápida y segura, con resultados estéticos satisfactorios y recuperación inmediata.
Secuelas de cesárea
Después de una cesárea pueden quedar cosas que no se van con el tiempo: un escalón o «delantal» sobre la cicatriz, una cicatriz adherida al plano profundo, dolor o falta de sensibilidad en la zona, la separación de los rectos y, en algunos casos, un descenso del pubis.
En el ICPM se valoran juntas, porque casi nunca aparecen solas. Lo que decide qué corresponde es cuánta piel sobra y hasta dónde llega la laxitud: la escalera va del tratamiento que no pasa por quirófano —masaje y protocolo de láser para la cicatriz— a la reparación de la cicatriz, la miniabdominoplastia y la abdominoplastia, con la corrección del pubis en el mismo acto cuando hace falta.
El plazo mínimo son seis meses desde la cesárea: durante ese tiempo la pared sigue cambiando y buena parte de la diástasis se resuelve sola.
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