La presencia de biopolímeros en el cuerpo humano representa hoy uno de los problemas más delicados en el ámbito de la cirugía plástica y reconstructiva. Aunque durante años se emplearon con fines estéticos para aumentar el volumen en zonas como los glúteos, labios o senos, actualmente se considera que su permanencia y los efectos adversos asociados requieren un abordaje médico quirúrgico especializado.
En esta guía, desarrollada por el equipo del Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo en Valencia, explicamos en profundidad qué son los biopolímeros, por qué deben ser extraídos y cómo es el proceso completo de su extirpación.
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En resumen
- Son materiales de relleno permanentes —silicona industrial, polialquilimida, metacrilato— que el organismo no reabsorbe. Con frecuencia el producto inyectado no está identificado.
- El riesgo no disminuye con el tiempo: las complicaciones pueden manifestarse años después de la inyección.
- La exéresis completa rara vez es posible. El objetivo es retirar la mayor cantidad de material y el tejido inflamatorio asociado.
- La hialuronidasa carece de efecto sobre estos materiales, y no existe alternativa no quirúrgica para su eliminación.
- La aspiración no constituye un tratamiento: rara vez evacúa el material y puede favorecer su diseminación.
- En territorio facial —región malar, surcos nasogenianos y área periorbitaria— no se aconseja la exéresis, por el elevado riesgo de lesión neurológica.
¿Qué son los biopolímeros y por qué se consideran peligrosos?
En el lenguaje habitual de la cirugía estética, se ha generalizado el uso del término «biopolímeros» para referirse a sustancias inyectadas que no poseen origen biológico, pero que se emplean como rellenos duraderos. En realidad, esta nomenclatura es incorrecta desde el punto de vista científico, ya que «biopolímero» implica una molécula de origen natural, como el colágeno o el ácido hialurónico. Sin embargo, en este contexto se usa para designar compuestos sintéticos, como:
- silicona líquida
- parafina
- vaselina
- aceites minerales o vegetales
- grasa animal
- metacrilato
Estos materiales, al ser inyectados en el cuerpo, no son biodegradables. Su permanencia los convierte en una fuente constante de riesgo, ya que el organismo no puede eliminarlos por sí mismo ni integrarlos sin generar alteraciones inflamatorias, infecciones o deformidades progresivas.
Efectos adversos de los biopolímeros
Los pacientes que han recibido inyecciones de biopolímeros pueden experimentar efectos secundarios tanto inmediatos como a largo plazo. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran:
- formación de granulomas y encapsulaciones
- migración del producto a zonas adyacentes o distantes
- necrosis tisular y úlceras cutáneas
- fibrosis y alteración del tejido muscular o graso
- infecciones crónicas y abscesos
- aparición de fístulas
- dolor persistente y debilitante
- reacciones alérgicas severas
- cambios de pigmentación (hiper o hipopigmentaciones)
Además, cuando estos materiales se diseminan por el organismo, pueden alcanzar órganos internos o extenderse hacia zonas como las piernas, generando complicaciones médicas serias que comprometen la salud general del paciente.
Una de las patologías asociadas más reconocidas es la alogenosis iatrogénica, un síndrome inflamatorio crónico de causa exógena que aparece como respuesta a estas sustancias extrañas en el cuerpo humano. Este cuadro puede evolucionar de forma impredecible y requiere una intervención médica inmediata.
¿Es necesaria la cirugía para eliminar los biopolímeros?
Sí. Hasta la fecha, no existe una alternativa no quirúrgica que permita retirar biopolímeros de forma segura, eficaz y completa. Aunque algunos centros promocionan el uso de láseres o ultrasonidos, estos tratamientos pueden fragmentar parcialmente los granulomas pero no logran una extracción definitiva del material. De hecho, su aplicación sin control puede dificultar posteriormente la cirugía, al alterar la localización del compuesto o provocar más migración.
Actualmente, la cirugía es el único enfoque válido para remover los biopolímeros. Según cada caso, puede realizarse mediante:
Técnica abierta
Es el abordaje preferido para la gran mayoría de los casos. Permite:
- identificar con precisión la zona afectada
- extraer el material completo bajo visión directa
- resecar tejido inflamado o dañado
- realizar reconstrucciones estéticas si es necesario
Aunque puede implicar cicatrices visibles, el cirujano busca siempre colocarlas en zonas estratégicas para minimizar su impacto visual. En el caso de los glúteos, suele combinarse con técnicas de lifting para mejorar el contorno y simetría.
Técnica cerrada
Esta técnica se basa en la liposucción a través de pequeñas incisiones. Practicamente no se utiliza, propone ni se emplea en ningún caso, porque presenta grandes limitaciones:
- no permite ver directamente el material a extraer
- los biopolímeros suelen estar encapsulados o mezclados con tejido cicatricial, lo cual impide su aspiración completa
- si el producto ha migrado o está profundamente infiltrado en músculo, su remoción es incompleta, y puede diseminarlo.
Por ello, el uso de la técnica cerrada prácticamente no se recomienda a día de hoy.
¿Cómo es el proceso quirúrgico?
En el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo en Valencia, la intervención se realiza bajo anestesia general y dura entre 2 y 3 horas, dependiendo del caso. En algunos casos, se realiza en régimen ambulatorio; en otros, puede requerirse una noche de hospitalización.
Tras la cirugía, el paciente debe seguir un protocolo estricto de recuperación, que incluye:
- uso de prendas de compresión
- curas locales y control del drenaje
- medicación antiinflamatoria y antibiótica
- restricción de actividad física durante las primeras semanas
- seguimiento clínico constante
La recuperación inicial se logra en aproximadamente 14 días. Los resultados estéticos definitivos suelen apreciarse entre los 4 y 6 meses tras la intervención.
¿Cómo saber si tengo biopolímeros?
Muchos pacientes desconocen la sustancia que les fue inyectada. Es común que los materiales sean aplicados en centros sin regulación sanitaria, y que no se proporcione información clara sobre su composición. Aun así, es posible detectar biopolímeros mediante:
- ecografía de tejidos blandos
- resonancia magnética
- tomografía axial computarizada (TAC)
- biopsia en caso de duda
El diagnóstico por imagen permite no solo confirmar la presencia del producto, sino también planificar la mejor estrategia quirúrgica, evaluar la extensión del problema y valorar la afectación de estructuras vecinas.
¿Por qué es importante elegir una clínica especializada?
La extirpación de biopolímeros no es una cirugía estética común. Se trata de un procedimiento reconstructivo que exige experiencia, precisión, y recursos avanzados. La elección del centro quirúrgico influye directamente en:
- la seguridad del procedimiento
- la eficacia de la extracción
- la prevención de complicaciones
- la calidad del resultado estético
- el bienestar y recuperación del paciente
En nuestro centro, cada caso es evaluado de forma personalizada, con estudios diagnósticos previos, análisis del estado clínico del paciente y planificación quirúrgica detallada. Nos apoyamos en tecnología avanzada, quirófanos de alto nivel y un equipo médico con años de experiencia en cirugía de retirada de materiales permanentes.
¿Es urgente retirar los biopolímeros?
La extirpación temprana puede ser clave para evitar daños permanentes. Si bien algunos pacientes no presentan síntomas inmediatos, la presencia prolongada de estas sustancias en el organismo favorece la aparición de complicaciones progresivas, tanto funcionales como inmunológicas. Por ello, ante la sospecha o confirmación de inyecciones con biopolímeros, se recomienda:
- acudir a una consulta especializada
- realizar estudios de imagen
- valorar la indicación quirúrgica lo antes posible
El retraso en la intervención puede generar fibrosis más extensa, pérdida de tejido sano o daños irreversibles. No obstante, en algunos casos, puede ser razonable la opción de realizar manejo conservador.
Atención integral y ética médica
En el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, entendemos que muchos de los pacientes que acuden a consulta han atravesado experiencias traumáticas. Por ello, ofrecemos un enfoque integral basado en:
- diagnóstico médico preciso
- atención cercana y personalizada
- cirugía segura y eficaz
- seguimiento postoperatorio completo
- apoyo emocional durante el proceso
Nuestro objetivo en este caso es recuperar la salud, la autoestima y la tranquilidad del paciente, tratando de perjudicar lo mínimo posible la estética resultante.
La extirpación de biopolímeros es un procedimiento médico necesario para muchas personas que, en el pasado, se sometieron a inyecciones de sustancias no autorizadas. Su permanencia en el cuerpo puede generar complicaciones severas y progresivas, por lo que la cirugía es actualmente la única solución efectiva y segura.
En Valencia, el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo es un referente en este tipo de intervenciones. Si tienes dudas sobre tu situación, has recibido inyecciones sin información clara o presentas síntomas como dolor, bultos, deformidad o inflamación persistente, solicita una valoración médica profesional.
La salud y la confianza pueden recuperarse. Estamos aquí para ayudarte.
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Preguntas frecuentes sobre los biopolímeros
¿Cuánto cuesta la extirpación de biopolímeros en Valencia?
A diferencia de otras cirugías, aquí no sería honesto darte una horquilla de precio: el coste depende por completo de la valoración médica de cada caso. No hay dos pacientes con biopolímeros iguales.
Lo que hace variar el presupuesto es la cantidad de material inyectado, en cuántas zonas está, hasta dónde ha migrado, el estado de los tejidos que lo rodean, si hace falta reconstruir después y cuántos tiempos quirúrgicos necesita el caso. Una extracción localizada y una retirada extensa en glúteos con reconstrucción posterior no se parecen en nada.
Por eso el primer paso es siempre la valoración con pruebas de imagen. Con ella sobre la mesa se entrega un presupuesto cerrado y por escrito, y ese presupuesto es el que vale. Desconfía de quien te dé una cifra por teléfono sin haberte explorado.
¿Qué son los biopolímeros?
Con «biopolímeros» se conoce popularmente a un grupo de sustancias de relleno permanentes que se inyectan para aumentar volumen —glúteos, mamas, cara, caderas— y que el cuerpo no puede eliminar. El nombre es engañoso: suena a algo biológico y natural, y en realidad se trata de materiales sintéticos.
Bajo esa etiqueta se han inyectado cosas muy distintas: silicona líquida industrial, polialquilimida, metacrilato, aceites minerales e incluso productos sin identificar. Muchos se aplicaron fuera de un entorno sanitario y sin trazabilidad, de modo que con frecuencia la persona no sabe qué lleva dentro.
Nada de esto tiene relación con los rellenos reabsorbibles de uso médico habitual, como el ácido hialurónico, que el organismo elimina con el tiempo.
¿Cómo sé si lo que me pusieron eran biopolímeros?
Hay señales que orientan. Que fuera un producto permanente o «para siempre», que se aplicara en gran volumen, que se hiciera fuera de un centro sanitario o sin documentación, y que no te entregaran factura, etiqueta ni nombre comercial del producto.
Si conservas cualquier papel del tratamiento, llévalo a la consulta: identificar el material cambia el planteamiento.
Cuando no hay forma de saberlo —que es lo más habitual—, se recurre a la exploración y a pruebas de imagen. La ecografía y la resonancia permiten ver dónde está el material, cuánto hay y cómo se ha comportado en los tejidos.
Me los pusieron hace años y estoy bien. ¿Por qué son un problema?
Porque el riesgo no desaparece con el tiempo: se acumula. Estos materiales no se reabsorben y permanecen en contacto con los tejidos indefinidamente, de modo que las complicaciones pueden aparecer años después de la inyección, sin ningún desencadenante aparente.
En las series publicadas sobre polialquilimida, el tiempo medio hasta la aparición de síntomas se sitúa en torno a los 13 meses, pero se han descrito casos que debutaron entre 3 y 7 años después.
Estar bien hoy es una buena noticia, no una garantía. Lo razonable es un seguimiento, no la despreocupación.
¿Qué complicaciones dan los biopolímeros?
Las más frecuentes son la reacción granulomatosa —el organismo intenta aislar el material formando nódulos inflamatorios, a veces dolorosos y visibles—, la infección, incluso muy tardía, y la migración: el producto se desplaza por gravedad y por los planos de los tejidos hacia zonas donde nunca se inyectó.
También se describen endurecimiento y deformidad de la zona, cambios de color de la piel, dolor crónico, ulceración y fistulización.
En casos de inyección de grandes volúmenes se han documentado además cuadros generales, como hipercalcemia asociada a la reacción granulomatosa crónica, que requieren manejo médico y no solo quirúrgico.
¿Se pueden retirar por completo?
Hay que decirlo con claridad: rara vez se consigue una extracción completa. Estos materiales no forman una bolsa delimitada que se pueda vaciar, sino que se infiltran entre los tejidos, se mezclan con la grasa y el músculo y a menudo han migrado.
El objetivo realista no es «quitarlo todo», sino retirar la mayor cantidad posible, extirpar el tejido inflamatorio dañado y devolver a la zona la mejor forma y función que se pueda. Eso ya cambia radicalmente la vida de muchas pacientes.
Prometer una limpieza total es la señal más fiable de que quien lo promete no ha tratado suficientes casos.
¿Cómo se retiran los biopolímeros?
No existe un procedimiento único: depende de qué material sea, dónde esté, cuánto haya y cuánto tejido sano quede alrededor.
Conviene descartar antes un malentendido muy extendido: la aspiración rara vez consigue evacuar el material. Los biopolímeros no están en una bolsa que se pueda vaciar con una cánula, sino infiltrados entre los tejidos y rodeados de fibrosis, de modo que la cánula sencillamente no llega a ellos. Y hay algo peor: la maniobra puede diseminar el producto hacia planos donde no estaba. Salvo excepciones muy concretas, no es una vía de tratamiento.
Lo que sí resuelve es la extirpación quirúrgica directa del material junto con el tejido inflamatorio que lo rodea, retirándolo en bloque siempre que la anatomía lo permita. Habitualmente se hace en un solo tiempo quirúrgico. Solo en casos muy extensos, o cuando la piel está tan comprometida que retirarlo todo de una vez pondría en riesgo su irrigación, se plantea escalonarlo en varias intervenciones.
La literatura publicada apunta en la misma dirección: la dificultad principal es la dispersión del material entre los planos de los tejidos, y una extirpación incompleta se asocia a inflamación persistente y a la reaparición de los granulomas.
¿Se pueden disolver o eliminar sin cirugía?
No. Es una de las confusiones más frecuentes y más peligrosas.
La hialuronidasa, que sí disuelve el ácido hialurónico, no tiene ningún efecto sobre los biopolímeros: son materiales químicamente distintos. Tampoco los eliminan los masajes, la radiofrecuencia, los drenajes ni ningún tratamiento estético.
Desconfía de cualquier propuesta de «eliminar biopolímeros sin cirugía»: no existe, y en el mejor de los casos supone perder tiempo y dinero.
¿Qué pasa si no me los quito?
No todo el mundo desarrolla complicaciones, y hay personas que conviven con el material sin síntomas durante mucho tiempo. Pero el material sigue ahí y el riesgo se mantiene de por vida.
La decisión no es automática: se valora la cantidad, la localización, los síntomas actuales, el estado de los tejidos y el riesgo de la propia cirugía de retirada, que no es menor. En algunos casos lo indicado es vigilar; en otros, intervenir aunque no haya síntomas graves, porque la zona se está deteriorando.
Lo que no es una opción razonable es ignorarlo. Un seguimiento clínico y por imagen permite decidir con criterio y no con miedo.
¿Se puede reconstruir la zona después de retirarlos?
Sí, y es parte del tratamiento, no un extra. Retirar el material y el tejido dañado deja con frecuencia un defecto de volumen y de forma que hay que resolver.
Según el caso se recurre a injerto de grasa propia —a menudo en varias sesiones—, a colgajos de tejido de la propia paciente, o a la retirada del exceso de piel para redistribuir lo que queda.
La reconstrucción casi nunca se hace en el mismo acto que la extracción: los tejidos necesitan tiempo para desinflamarse y estabilizarse antes de poder reconstruir sobre ellos con garantías.
¿En qué zonas se pueden retirar?
Las zonas que se tratan habitualmente son los glúteos y las caderas —las más frecuentes y las de mayor volumen— y las mamas. Ahí el problema es la cantidad inyectada y su difusión entre planos, y la extirpación, aun siendo exigente, es factible.
En la cara la respuesta es distinta y preferimos decirla sin rodeos: en pómulos, surcos nasogenianos y área periorbitaria no aconsejamos retirar el material. Por ahí discurren ramas nerviosas, el producto se infiltra entre planos sin una cápsula que lo delimite y la disección se complica por la fibrosis, de modo que el riesgo de lesión neurológica es elevado y el resultado puede quedar peor que el punto de partida. Se han descrito lesiones del nervio facial durante la extirpación de granulomas por relleno, y la literatura advierte de que una retirada incompleta en la cara puede resultar más desfigurante que la lesión de partida.
Eso no significa quedarse de brazos cruzados. En la cara el manejo suele ser médico y conservador —tratar los brotes inflamatorios y hacer seguimiento—, y la cirugía se reserva para lesiones bien delimitadas, como algunas de los labios, o para complicaciones que no dejan alternativa.
En todos los casos el abordaje se planifica con pruebas de imagen previas, para saber qué hay y dónde antes de entrar.
¿Y si hay una complicación o necesito un retoque? ¿Quién lo asume?
Cada caso se valora de forma individual, pero el criterio general es claro. Si aparece una complicación médica, su tratamiento implica normalmente solo los gastos de material y de quirófano, de modo que el coste resulta muy reducido frente al de una intervención estándar: no se vuelve a cobrar la cirugía.
En cuanto a los retoques menores de perfeccionamiento, suelen estar incluidos, con un coste mínimo.
Esto no es una garantía de resultado —la medicina es una obligación de medios, no de resultado—, sino el compromiso de que, si algo requiere una segunda intervención, se facilitará dicha posibilidad lo máximo posible para poder abordar cualquier incidencia.
Fuentes
Las afirmaciones clínicas de esta página se apoyan en las siguientes fuentes, consultadas el 1 de agosto de 2026:
- Dispersión del material entre los planos tisulares y consecuencias de una extirpación incompleta: Surgical Management of Severe Bilateral Breast Silicone Granulomatosis.
- Imposibilidad de una retirada completa y riesgo de mayor desfiguración en la cara: Silicone Granulomas, a Growing Problem?.
- Dificultad de la disección por fibrosis y lesión del nervio facial durante la extirpación de granulomas por relleno: Complicated Facial Fillers: Management Algorithm.
- Complicaciones tardías de la polialquilimida (Bio-Alcamid), serie de casos: Complications of polyalkylimide 4% injections: a report of 18 cases.
- Efectos adversos de aparición diferida y seguimiento a largo plazo: Delayed immune-mediated adverse effects of polyalkylimide dermal fillers.
- Migración del material y resultados de la extracción quirúrgica: Long-term outcomes of surgically removed migrated polyalkylimide filler.
- Reacción granulomatosa crónica e hipercalcemia asociadas a rellenos sintéticos permanentes: Biopolymers: Histopathologic Case Series of Patients with Permanent Synthetic Fillers.
Quién realiza este procedimiento en ICPM: Dra. Elena García Vilariño y Dr. Enrique Salmerón González.
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Nº de colegiada 46/4624503
Nº de colegiado 46/4624077
Última revisión: 1 de agosto de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.





