Tratamiento en ICPM: Luz pulsada en Valencia
En resumen
- El melasma no es una mancha solar: son placas simétricas y de bordes difusos, influidas por sol, calor y hormonas, y es crónico y recidivante.
- La revisión de evidencia más amplia —113 estudios y 6.897 participantes— concluye que el tratamiento tópico sigue siendo lo más eficaz, y que los dispositivos de láser y luz son iguales o inferiores, con mayor riesgo de efectos adversos.
- La luz pulsada sí tiene respaldo, pero dentro de un tratamiento combinado: un metaanálisis de 8 estudios y 215 pacientes muestra reducción del índice MASI y mayor satisfacción en combinación, no como solución aislada.
- La fotoprotección no es un consejo, es la base del tratamiento, y tiene que cubrir también la luz visible: en un ensayo aleatorizado, añadir esa protección mejoró un 15 % más el MASI que un fotoprotector solo-UV.
- Tratar solo el pigmento, sin fotoprotección sostenida, no funciona: la exposición solar es una de las razones principales de recurrencia.
- Hay pieles y momentos en los que la respuesta correcta es no dar luz, y decirlo forma parte del tratamiento.
El melasma es la mancha que peor responde a la lógica habitual de «me la quito con un aparato». Es una condición crónica y recidivante, muy sensible al sol, al calor y a las hormonas, y la evidencia disponible es incómoda para quien vende sesiones: la revisión más amplia publicada concluye que los tratamientos con láser y luz dan resultados mixtos, son iguales o inferiores a los tratamientos tópicos y conllevan mayor riesgo de efectos adversos.
Eso no significa que no haya nada que hacer. Significa que el orden importa, que la luz pulsada no es el primer escalón y que en algunas pieles conviene directamente no usarla. Esta página explica por qué.
Esta página desarrolla el caso más delicado de la luz pulsada intensa. Si tu mancha es un léntigo solar y no un melasma, la página que te corresponde es IPL para manchas solares y léntigos.
Qué es un melasma, y por qué no es una mancha del sol
Se confunden constantemente, y la confusión lleva a tratamientos equivocados.
- El léntigo solar es una mancha aislada, de borde bien definido, en zonas que han acumulado sol durante años: dorso de las manos, escote, pómulos. Responde bien a la luz pulsada.
- El melasma son placas simétricas de bordes difusos, típicamente en frente, pómulos y labio superior. No aparece por una quemadura concreta, sino por una combinación de predisposición, hormonas —embarazo, anticonceptivos— y exposición a sol y calor. Aparece sobre todo en mujeres.
La diferencia clave para lo que nos ocupa: en el melasma el melanocito está reactivo. Responde a estímulos con más pigmento, y una agresión térmica o luminosa mal calculada puede ser exactamente ese estímulo.
Lo que dice la mejor evidencia disponible
Aquí conviene citar con precisión, porque es la sección que sostiene toda la página.
Una revisión de evidencia publicada en 2020 analizó 113 estudios con 6.897 participantes, cubriendo tratamientos tópicos, peelings químicos, dispositivos de láser y luz, y tratamientos orales. Sus conclusiones:
- El tratamiento tópico combinado sigue siendo lo más eficaz para el melasma, junto con la hidroquinona.
- Los dispositivos de láser y luz tienen resultados mixtos y son iguales o inferiores a los tópicos, con un riesgo mayor de efectos adversos.
- El ácido tranexámico oral se señala como una opción prometedora en melasma moderado y grave recurrente, pendiente de más datos de seguridad y eficacia a largo plazo.
Es una conclusión que va en contra del reclamo comercial habitual, y por eso conviene decirla tal cual: si alguien te ofrece la máquina como primer paso para un melasma, está saltándose lo que mejor funciona.
Los tratamientos tópicos y orales que aparecen en esa evidencia son medicamentos que indica y controla un médico, con sus propias contraindicaciones. Esta página explica dónde está el respaldo, no propone una pauta: eso se decide en consulta y sobre una piel concreta.
En ICPM el melasma se valora en consulta: se confirma primero que lo es —porque no toda mancha simétrica lo es—, se determina el fototipo y se plantea el orden del tratamiento empezando por donde la evidencia dice que hay que empezar, no por el aparato.
Entonces, ¿dónde encaja la luz pulsada?
En su sitio, que es dentro de un plan y no en lugar de él.
Un metaanálisis reunió 8 estudios con 215 pacientes y concluyó que la terapia combinada con luz pulsada reduce de forma significativa el índice de área y gravedad del melasma (MASI) y aumenta la satisfacción de las pacientes. La palabra que hace todo el trabajo en esa frase es combinada: el respaldo existe para la IPL como parte de un tratamiento que incluye el abordaje tópico y la fotoprotección, no para la IPL sola.
Y hay un matiz que conviene conocer antes de decidir. En melasma, los dispositivos de energía usados en solitario pueden empeorar el cuadro o provocar un rebote al suspenderlos, porque el mismo calor que fragmenta el pigmento puede inflamar una piel que ya responde de más. Por eso, cuando se usa, se usa con parámetros prudentes, dentro de un plan y aceptando de antemano que puede no ser la herramienta adecuada para ese caso.
Por qué vuelve: el sol, y no solo el ultravioleta
Esta es la parte que decide el resultado a doce meses, y la que casi nadie explica bien.
El melasma recidiva, y la exposición solar es una de las razones principales de esa recurrencia. Una revisión de 2024 sobre el manejo del melasma lo resume sin rodeos: tratar la hiperpigmentación por sí sola puede resultar ineficaz si no se acompaña de fotoprotección estricta.
Y hay un detalle técnico con consecuencias prácticas: no basta con protegerse del ultravioleta. La luz visible induce cambios de pigmentación en pieles más oscuras, igual que la radiación ultravioleta. En un ensayo aleatorizado y doble ciego con 68 pacientes con melasma, todas tratadas además con hidroquinona al 4 %, el grupo que usó un fotoprotector que incluía óxido de hierro —un pigmento que absorbe luz visible— obtuvo a las 8 semanas una mejoría del 15 % mayor en el MASI y del 28 % mayor en la colorimetría que el grupo con fotoprotector solo-UV, ambos con factor de protección 50 o superior.
Traducido a la consulta: el fotoprotector correcto para un melasma no es cualquiera con SPF alto. Los que llevan pigmento —los que tienen color— protegen de algo de lo que los transparentes no protegen. Es probablemente la intervención con mejor relación esfuerzo/resultado de toda esta página.
Cuándo no recomendamos luz pulsada en un melasma
- Cuando se plantea como tratamiento aislado, sin abordaje tópico ni fotoprotección: la evidencia no lo respalda.
- Cuando la paciente no puede o no va a sostener la fotoprotección, porque el resultado no se mantendrá y la sesión puede empeorar el punto de partida.
- Con piel bronceada, exposición solar reciente o prevista a corto plazo, o autobronceadores.
- En embarazo o lactancia, o con el melasma en plena fase de actividad hormonal: es un momento de inestabilidad pigmentaria y muchas veces lo razonable es esperar.
- Cuando ya ha habido rebote o empeoramiento tras un tratamiento con luz o láser previo.
- Cuando el diagnóstico no está claro: no toda mancha simétrica es un melasma, y una lesión pigmentada sin diagnosticar no se trata con luz.
Decir que no también es un tratamiento. En melasma, con más razón que en ningún otro cuadro de esta web.
Qué esperamos, y qué no
- No se «elimina» un melasma. Se controla. El objetivo realista es reducir el contraste y espaciar las recaídas.
- El resultado depende más del mantenimiento que de la sesión. Un plan sin fotoprotección sostenida está incompleto de partida.
- Puede empeorar antes de mejorar si se fuerza la energía. Por eso la prudencia con los parámetros no es timidez comercial.
- Es un cuadro para años, no para un verano. Quien te prometa quitártelo en dos sesiones te está describiendo otra enfermedad.
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Preguntas frecuentes
¿La luz pulsada quita el melasma?
No lo quita. La evidencia respalda la luz pulsada dentro de un tratamiento combinado, donde ayuda a reducir el índice de gravedad y mejora la satisfacción, pero la revisión más amplia disponible sitúa los dispositivos de luz como iguales o inferiores a los tratamientos tópicos y con más riesgo de efectos adversos.
¿Puede empeorarlo?
Puede. En melasma, un dispositivo de energía usado en solitario o con parámetros excesivos puede inflamar una piel que ya produce pigmento de más y provocar empeoramiento o rebote. Es la razón principal por la que aquí no es el primer escalón.
¿Qué es lo que mejor funciona entonces?
Según la revisión de 113 estudios y casi 7.000 participantes, el tratamiento tópico —solo o en combinación— y la fotoprotección. Son medicamentos que indica un médico tras valorar la piel, así que la pauta concreta se decide en consulta.
¿Por qué me vuelve cada verano?
Porque el melasma es recidivante y el sol es uno de los principales motivos de recurrencia. Sin fotoprotección sostenida el resultado no se mantiene, por bueno que haya sido.
¿Vale cualquier protector solar?
No, y es un detalle que cambia el resultado. La luz visible también pigmenta, y los fotoprotectores transparentes no la filtran. En un ensayo aleatorizado, el fotoprotector con óxido de hierro mejoró el MASI un 15 % más que uno solo-UV del mismo factor.
Me salió en el embarazo, ¿se irá solo?
Puede atenuarse al normalizarse la situación hormonal, pero no siempre, y forzar tratamientos en ese periodo no suele ser buena idea. Lo prudente es mantener fotoprotección estricta y valorarlo después.
¿Es lo mismo que las manchas del sol?
No. El léntigo solar es una mancha aislada de borde definido y responde bien a la luz pulsada; el melasma son placas simétricas y difusas, crónicas y recidivantes, y su manejo es distinto.
¿Y el láser CO₂, sirve para el melasma?
No es un tratamiento para el melasma, y el riesgo de empeorarlo existe. Es un láser ablativo, y en una piel que responde a la inflamación produciendo pigmento eso juega en contra.
Fuentes
- McKesey J, Tovar-Garza A, Pandya AG. Melasma Treatment: An Evidence-Based Review. Am J Clin Dermatol. 2020;21(2):173-225. Revisión de 113 estudios y 6.897 participantes: el tratamiento tópico combinado y la hidroquinona siguen siendo lo más eficaz; los dispositivos de láser y luz dan resultados mixtos, iguales o inferiores a los tópicos y con mayor riesgo de efectos adversos; el ácido tranexámico oral es prometedor en melasma moderado y grave recurrente. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31802394/
- Yi J, Hong T, Zeng H, et al. A Meta-analysis-Based Assessment of Intense Pulsed Light for Treatment of Melasma. Aesthetic Plast Surg. 2020. Ocho estudios y 215 pacientes: la terapia combinada con luz pulsada reduce el MASI y aumenta la satisfacción. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32055937/
- Castanedo-Cazares JP, Hernandez-Blanco D, Carlos-Ortega B, Fuentes-Ahumada C, Torres-Álvarez B. Near-visible light and UV photoprotection in the treatment of melasma: a double-blind randomized trial. Photodermatol Photoimmunol Photomed. 2014;30(1):35-42. Sesenta y ocho pacientes; el fotoprotector con óxido de hierro (UV + luz visible) logró a las 8 semanas una mejoría 15 % mayor en MASI y 28 % mayor en colorimetría que el solo-UV, ambos con SPF ≥ 50 y con hidroquinona al 4 %. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24313385/
- Jiryis B, Toledano O, Avitan-Hersh E, Khamaysi Z. Management of Melasma: Laser and Other Therapies — Review Study. J Clin Med. 2024;13(5):1468. Tratar la hiperpigmentación en solitario puede ser ineficaz sin fotoprotección estricta; la exposición solar es una de las principales razones de recurrencia. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38592701/
Solicita tu cita
Si tienes manchas simétricas en la cara que van y vienen con el sol o con cambios hormonales, lo primero no es elegir aparato: es confirmar que se trata de un melasma y plantear el orden correcto. En la valoración presencial se examina la piel, se determina el fototipo y se explica qué corresponde —incluida la posibilidad de que la respuesta sea no usar luz.
Confirmación clínica del cirujano
Nº de colegiado 46/4624077
Nº de colegiado 46/4624503
Última revisión: 23 de agosto de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.





