Tratamiento en ICPM: Lifting facial en Valencia
En resumen
- Las dos técnicas trabajan sobre el mismo tejido: el SMAS, la capa músculo-aponeurótica que sostiene la cara. La diferencia está en desde dónde se actúa sobre él.
- En las técnicas de SMAS se pliega, se solapa o se reseca esa capa desde su superficie, y la piel se levanta por separado.
- En el plano profundo se diseca por debajo del SMAS, se liberan los ligamentos que anclan la cara al hueso, y la piel y el SMAS se desplazan juntos como una sola unidad.
- 🔑 La revisión sistemática más completa reunió 47 estudios y 10.766 pacientes. Solo UNO comparaba las dos técnicas de forma directa. Todo lo demás son series de una técnica o de la otra, hechas por cirujanos distintos, en pacientes distintos.
- En seguridad son comparables: hematoma 3 % con plano profundo y 2 % con SMAS, infección baja en ambas, y tasas de lesión nerviosa similares, mayoritariamente temporales.
- El único estudio comparativo encontró mejor rejuvenecimiento del tercio medio con el plano profundo. Es un dato real y es un dato solo.
- ⚠️ Lo que sí está bien documentado que cambia el resultado a largo plazo no es el nombre de la técnica: es la selección del paciente, el tratamiento de las bandas del cuello y el cuidado de la piel.
«Deep plane» se ha convertido en la palabra que separa a los cirujanos buenos de los demás en media internet. Quien busca un lifting llega a la consulta preguntando por ella, y llega convencido de que es una técnica superior.
La respuesta honesta es más aburrida y más útil: son dos formas de tratar la misma capa, ninguna es superior en general, y la evidencia que se cita para decir lo contrario no existe con esa fuerza.
Esta página explica qué hace cada una, qué dicen exactamente los estudios que las comparan, y qué preguntas sí sirven para elegir cirujano.
Qué es el SMAS y por qué todo gira alrededor
Bajo la piel de la cara y por encima del músculo hay una capa continua de tejido fibroso y muscular: el sistema músculo-aponeurótico superficial, o SMAS. Es lo que sostiene la mejilla en su sitio. Con los años se afloja y desciende, y con él bajan la grasa y la piel que lleva encima.
De ahí sale la idea que define la cirugía moderna: si lo que ha caído es el SMAS, estirar solo la piel no arregla nada —solo tensa lo que hay encima de un armazón que sigue descolgado, y produce ese aspecto tirante que todo el mundo reconoce y nadie quiere—.
Todas las técnicas que se usan hoy, se llamen como se llamen, tratan de reposicionar esa capa. La discusión es sobre cómo.
Las dos familias, en lenguaje llano
Las técnicas de SMAS
Se levanta la piel, dejando el SMAS a la vista, y se actúa sobre él desde arriba. Dentro de esta familia hay variantes con nombres propios:
- Plicatura: se pliega el SMAS sobre sí mismo con suturas, sin cortarlo.
- Imbricación: se solapa un borde sobre otro.
- SMASectomía: se reseca una banda de SMAS y se cierran los bordes, que quedan a tensión.
La piel y el SMAS se mueven por separado, cada uno en su vector.
Las técnicas de plano profundo
Se entra por debajo del SMAS, en el espacio que hay entre esa capa y los músculos faciales. Ahí se liberan los ligamentos de retención, que son los anclajes que sujetan el tejido al hueso y que impiden que se reposicione.
La consecuencia práctica es que la piel y el SMAS viajan juntos, como una sola unidad compuesta. Sus defensores argumentan que eso da un movimiento más real del tercio medio y una piel que se cierra sin ninguna tensión, porque no es la piel la que sostiene nada.
⚠️ Es un plano más cercano a las ramas del nervio facial. Eso no lo convierte en peligroso —los datos de seguridad son comparables—, pero explica por qué exige un conocimiento anatómico muy fino.
Lo que dicen los estudios (y lo que no)
Aquí está el motivo de esta página.
En 2025 se publicó una revisión sistemática con metaanálisis que buscó en MEDLINE, Embase, Cochrane, CINAHL y LILACS todo lo publicado sobre estas técnicas hasta mayo de 2024. Incluyó 47 estudios y 10.766 pacientes.
Lo que encontró en seguridad:
| Plano profundo | SMAS | |
|---|---|---|
| Hematoma | 3 % | 2 % |
| Infección | baja | baja |
| Lesión nerviosa | similar | similar |
Sobre los nervios añade el matiz que importa: la mayoría de las lesiones reportadas fueron temporales y se resolvieron con el tiempo, y la lesión permanente fue rara. Eso vale para las dos familias.
Lo que encontró en resultado estético: las dos técnicas mejoran de forma significativa. Y entonces viene la frase que casi nadie cita:
🔑 Solo un estudio de los 47 comparaba las dos técnicas de forma directa. Ese estudio encontró mejor rejuvenecimiento del tercio medio con el plano profundo.
Los autores concluyen textualmente que los datos comparativos son limitados y las medidas de resultado heterogéneas, lo que impide extraer conclusiones definitivas sobre la eficacia relativa, y que la elección de la técnica debe individualizarse.
⚠️ Traducido: el argumento de venta «hacemos deep plane, que es mejor» va por delante de la evidencia. No es falso que el plano profundo pueda dar mejor tercio medio; es que decirlo como hecho establecido, con esta base, no se sostiene.
Por qué comparar dos técnicas quirúrgicas es tan difícil
No es mala voluntad de los investigadores. Es que el diseño del estudio que haría falta casi no se puede hacer:
- Cada serie la firma un cirujano distinto, con su curva de aprendizaje y su criterio. Si un cirujano que lleva veinte años haciendo plano profundo obtiene mejores resultados que otro que empieza con SMAS, lo que se ha medido es al cirujano, no a la técnica.
- Los pacientes no son intercambiables. La técnica se elige según la anatomía, así que las dos series ya parten de caras distintas.
- No hay una medida estándar de «buen resultado». Cada trabajo usa su escala, y por eso el metaanálisis habla de heterogeneidad.
- Y no se puede aleatorizar bien: nadie va a sortear qué técnica se le hace a su cara.
Esto no significa que dé igual lo que se haga. Significa que la pregunta «¿cuál es mejor?» está mal formulada, y que quien la responde con seguridad absoluta está vendiendo, no informando.
Lo que sí está documentado que cambia el resultado
Si el nombre de la técnica no es la variable decisiva, ¿cuál lo es? Un trabajo que recoge 25 años y 1.089 pacientes de cirugía facial responde con bastante claridad, y sus conclusiones son casi lo contrario de lo que promete el marketing:
- 🔑 «La selección del paciente es tan importante como los avances técnicos.» Es la primera conclusión, y es la que menos se cita.
- Los mejores resultados a largo plazo fueron en pacientes más jóvenes y con caras más llenas. El volumen ayuda; una cara muy vaciada da menos margen.
- ⚠️ Los cuellos más llenos recidivaron más. El cuello es el punto débil de esta cirugía, y lo es independientemente de la técnica facial.
- Abrir y tratar las bandas del platisma en la línea media redujo la recidiva de las deformidades del cuello.
- El tratamiento de superficie de la piel —láser, retinoides tópicos— mejoró los resultados a largo plazo.
- Y un dato que rompe otra expectativa: hombres y mujeres tuvieron resultados y tasas de revisión similares.
Ese mismo trabajo afirma que las técnicas de plicatura y de resección de SMAS, aplicadas con un análisis individualizado de cada componente de la cara, consiguieron resultados consistentes y fiables. Viene de un autor con una obra enorme sobre rejuvenecimiento facial. No es una defensa nostálgica de lo antiguo: es la constatación de que la técnica bien indicada funciona.
Entonces, ¿cómo se elige?
No se elige por catálogo. Se elige por anatomía, y quien lo hace es el cirujano tras explorar.
Lo que sí puedes hacer tú es cambiar las preguntas que llevas a la consulta. En vez de «¿hace usted deep plane?», que solo tiene una respuesta buena y no informa de nada, funcionan mejor estas:
- ¿Dónde está exactamente mi flacidez y qué le corresponde a cada zona? Si la respuesta es genérica, no ha habido exploración.
- ¿Qué va a hacer con mi cuello? Es la zona que más recidiva y la que más pesa en la percepción del resultado.
- ¿Qué NO me va a mejorar esta cirugía? Un lifting no trata los párpados, ni la calidad de la piel, ni el volumen perdido.
- ¿Cuántas veces al año hace esta operación? Vale más que el nombre de la técnica. Y es una pregunta que hay que poder responder: la respuesta de esta casa es que dos de los cirujanos del equipo están especializados en este procedimiento — el Dr. Abel Llinás Porte y el Dr. Alessandro Thione, y son quienes lo realizan.
- ¿Qué pasa si aparece una complicación? Debería haber una respuesta concreta, no una tranquilizadora.
Y una comprobación previa a todo lo demás: quién puede operarte. Lo explica la página sobre la normativa de 2026.
Lo que esta página no dice
No dice que el plano profundo sea marketing. Es una técnica real, con base anatómica sólida, que en el único estudio comparativo disponible salió mejor en el tercio medio. Muchos cirujanos excelentes la usan como estándar y tienen razones para ello.
Dice otra cosa: que la superioridad universal no está demostrada, que la diferencia de seguridad entre ambas es de un punto porcentual en hematoma, y que un paciente no debería elegir cirujano por una palabra que ha aprendido en redes sociales.
Y aquí, ¿qué se hace?
Las dos, y las intermedias. En el ICPM se emplean el plano profundo, las técnicas de SMAS —colgajo, plicatura y resección— y las combinaciones de unas y otras. No hay una técnica de la casa: hay una decisión por cara.
Lo que la decide no es una preferencia de escuela, sino la valoración médica de cuatro cosas:
- El tipo de rostro y dónde se concentra el descenso.
- La laxitud de los tejidos, que determina cuánto se puede movilizar y cuánto va a aguantar.
- El peso de los tejidos, que es lo que va a tirar del resultado durante los años siguientes.
- Qué más hay que corregir en el mismo acto —el cuello, sobre todo—.
🔑 Por eso esta página no defiende ninguna técnica. Un equipo que solo domina una tiene que indicarla siempre, y encontrará razones. Uno que domina varias puede elegir, y entonces la conversación útil en la consulta deja de ser qué nombre lleva el plano de disección y pasa a ser por qué en tu cara se ha elegido ese.
Y quién opera es parte de la respuesta. Dos de los cirujanos del equipo están especializados en este procedimiento: el Dr. Abel Llinás Porte y el Dr. Alessandro Thione.
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Preguntas frecuentes
¿El deep plane es mejor que el SMAS?
No está demostrado que lo sea en general. La revisión sistemática más amplia disponible reunió 47 estudios y 10.766 pacientes, y solo uno comparaba las dos técnicas de forma directa: ese encontró mejor rejuvenecimiento del tercio medio con el plano profundo. Los propios autores concluyen que los datos comparativos son insuficientes para una conclusión definitiva y que la elección debe individualizarse.
¿Cuál es más segura?
Son comparables. En esa misma revisión, el hematoma fue del 3 % con técnicas de plano profundo y del 2 % con técnicas de SMAS, la infección fue baja en ambas y las tasas de lesión nerviosa fueron similares, en su mayoría temporales.
¿El deep plane dura más?
No hay evidencia comparativa que lo demuestre. Lo que sí está documentado como factor de durabilidad es la selección del paciente, el tratamiento de las bandas del platisma en la línea media y el cuidado de la piel.
¿El plano profundo toca el nervio facial?
Trabaja en un plano más cercano a sus ramas, sí. Aun así, las tasas de lesión nerviosa reportadas son similares a las de las técnicas de SMAS y la mayoría de las afectaciones son temporales.
Si mi cirujano usa SMAS, ¿me está haciendo una técnica antigua?
No. La plicatura y la resección de SMAS, aplicadas con un análisis individualizado, han producido resultados consistentes y fiables en series de más de mil pacientes seguidas durante veinticinco años. Lo antiguo —y abandonado— es el lifting que solo estiraba la piel.
¿Qué técnica usáis en el ICPM?
Las dos familias y sus combinaciones: plano profundo, colgajo de SMAS, plicatura y resección. Lo que decide en cada caso es la valoración médica —tipo de rostro, laxitud de los tejidos, peso de los tejidos y qué más haya que tratar—, no una preferencia fija. La operación la realizan los dos cirujanos del equipo especializados en ella, el Dr. Abel Llinás Porte y el Dr. Alessandro Thione.
¿Qué debería preguntar entonces en la consulta?
Dónde está tu flacidez, qué se va a hacer con tu cuello, qué no va a mejorar la cirugía, con qué frecuencia opera el cirujano y qué circuito hay si aparece una complicación. Todas informan más que el nombre del plano de disección.
Fuentes
- Vayalapra S, et al. Comparing the Safety and Efficacy of Superficial Musculoaponeurotic System and Deep Plane Facelift Techniques: A Systematic Review and Meta-analysis. Annals of Plastic Surgery, 2025. PMID 40600822. — Búsqueda en MEDLINE, Embase, Cochrane, CINAHL y LILACS hasta mayo de 2024; 47 estudios y 10.766 pacientes; hematoma 3 % en plano profundo y 2 % en SMAS; infección baja en ambos; lesión nerviosa similar, mayoritariamente temporal y con lesión permanente rara; un único estudio comparativo directo, con mejor rejuvenecimiento del tercio medio en plano profundo; los autores concluyen que los datos comparativos limitados y la heterogeneidad de medidas impiden conclusiones definitivas.
- Rohrich RJ, Narasimhan K. Long-Term Results in Face Lifting: Observational Results and Evolution of Technique. Plastic and Reconstructive Surgery, 2016. PMID 27348643. — Experiencia de 25 años y 1.089 pacientes: la selección del paciente es tan importante como los avances técnicos; mejores resultados en pacientes más jóvenes y con caras más llenas; mayor tasa de recidiva en cuellos más llenos; abrir y tratar las bandas del platisma en la línea media reduce la recidiva; plicatura y resección de SMAS con análisis individualizado dan resultados consistentes; resultados y tasas de revisión similares en hombres y mujeres.
- Cervicofacial Rhytidectomy. StatPearls, NCBI Bookshelf. NBK564338. — Descripción anatómica del SMAS, de los planos de disección y de las ramas del nervio facial más expuestas en la cirugía cervicofacial.
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Confirmación clínica del cirujano
Nº de colegiado 46/4621959
Nº de colegiado 46/4623604
Última revisión: 6 de septiembre de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.





