Tratamiento en ICPM: Mamas tuberosas en Valencia

En resumen

  • Es grasa propia, en tres pasos: se extrae con una liposucción suave, se purifica para quitar sangre, anestésico y aceite, y se infiltra en el pecho en pequeñas cantidades y en varios planos.
  • No es un aumento, es una corrección de forma: rellena el polo inferior, redondea el contorno tubular, reduce la protrusión de la areola y equilibra asimetrías leves.
  • Se injertan entre 100 y 250 ml por mama, y se reabsorbe entre el 20 % y el 30 % en las primeras semanas: contar con una segunda sesión es lo normal, no un imprevisto.
  • Tiene límites claros: hace falta zona donante suficiente (abdomen, flancos, muslos), y en los casos severos —tipo III— no sustituye a la cirugía completa, sino que se combina con otras técnicas.
  • Por sí sola no libera la banda fibrosa que comprime la glándula, así que suele acompañarse de redistribución glandular. El resultado empieza a verse en la tercera semana y se consolida entre los 3 y los 6 meses.

La lipotransferencia se ha consolidado como una técnica eficaz y segura dentro de la cirugía mamaria, especialmente en casos de mamas tuberosas. Esta malformación congénita, también conocida como mama tubular, requiere un enfoque reconstructivo que devuelva volumen, forma y armonía al pecho. Aunque los implantes mamarios han sido durante años la solución estándar, hoy la transferencia de grasa autóloga representa una alternativa válida para determinadas pacientes que buscan un resultado más natural o que desean evitar el uso de prótesis.

En el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, en Valencia, utilizamos la lipotransferencia como parte de un protocolo avanzado en la corrección de mamas tuberosas, seleccionando cuidadosamente los casos en los que puede aplicarse como única técnica o en combinación con otras.

La lipotransferencia es una de las vías de corrección recogidas en la guía de las mamas tuberosas.

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¿Qué es la lipotransferencia mamaria?

La lipotransferencia consiste en extraer grasa del propio cuerpo de la paciente mediante una liposucción suave, procesarla para purificarla y luego inyectarla en áreas específicas del pecho con el objetivo de aumentar el volumen o corregir defectos de forma.

En el contexto de las mamas tuberosas, esta grasa se utiliza para:

  • Rellenar zonas con déficit de volumen, sobre todo el polo inferior.
  • Redondear el contorno mamario, eliminando el aspecto tubular.
  • Aumentar el espesor de los tejidos, mejorando la cobertura sobre el implante si se utiliza.
  • Corregir asimetrías leves, sin necesidad de recurrir a implantes de diferente tamaño.

La grasa se integra en los tejidos como parte viva del cuerpo, lo que permite un resultado duradero y natural.


¿Cuándo está indicada en mamas tuberosas?

La lipotransferencia no es aplicable en todos los casos de mamas tuberosas. Está especialmente indicada cuando:

  • La paciente rechaza el uso de prótesis mamarias.
  • El déficit de volumen no es severo, y puede corregirse con tejido propio.
  • Existe asimetría leve a moderada entre ambas mamas.
  • Se desea complementar la redistribución glandular con una mejora del contorno.
  • Se necesita mejorar la cobertura de un implante en pieles delgadas o casos complejos.

Además, es imprescindible que la paciente disponga de zonas donantes suficientes (abdomen, flancos, muslos…) y que esté en buen estado general de salud.


Ventajas de la lipotransferencia

Cuando se aplica correctamente, la lipotransferencia ofrece múltiples beneficios frente a otras técnicas de aumento mamario:

  • Naturalidad en la forma y el tacto: al tratarse de grasa propia, el resultado es extremadamente natural tanto visualmente como al tacto.
  • Ausencia de materiales artificiales: no se colocan implantes, lo que evita posibles complicaciones asociadas a las prótesis.
  • Corrección de contornos irregulares: permite tratar de forma precisa zonas deprimidas o mal formadas, especialmente en el polo inferior.
  • Mejora de la piel y el tejido subcutáneo: el injerto graso puede mejorar la calidad de la piel en zonas dañadas o adelgazadas.
  • Beneficio estético doble: al extraerse de zonas con exceso graso, también se consigue una mejora corporal en esas áreas.

¿Cómo se realiza el procedimiento?

La intervención suele realizarse bajo sedación y anestesia local o general, según el volumen de grasa a transferir. Consta de tres fases:

  1. Liposucción selectiva:
    Se extrae grasa mediante cánulas finas de zonas como el abdomen, los flancos, la espalda baja o los muslos.
  2. Procesado de la grasa:
    La grasa se purifica para eliminar sangre, anestésico y aceite. Este paso es clave para mejorar la viabilidad del injerto.
  3. Infiltración controlada en el pecho:
    La grasa se inyecta en múltiples planos del tejido mamario y subcutáneo, en pequeñas cantidades y con técnicas específicas que favorecen su integración y vascularización.

El procedimiento puede durar entre 1 y 3 horas, dependiendo de la complejidad y del volumen tratado.

Las tres fases de la lipotransferenciaEsquema en tres pasos. En el primero, un corte de piel y grasa subcutánea con una cánula fina introducida en la capa grasa y flechas que indican la aspiración de las células. En el segundo, un tubo con tres franjas separadas: aceite arriba, grasa útil en el centro destacada en morado y sangre con anestésico abajo. En el tercero, la mama vista de perfil sobre la pared torácica, con cuatro trayectos finos que salen de un mismo punto de entrada y se abren en abanico a distintas profundidades, dejando pequeños depósitos de grasa a lo largo del recorrido.
La lipotransferencia no es una inyección de grasa, sino tres pasos encadenados. Primero se extrae con una liposucción suave de abdomen, flancos o muslos. Después se purifica para retirar sangre, anestésico y aceite: de ese paso depende que el injerto prenda. Y por último se infiltra en pequeñas cantidades y en varios planos, en lugar de en un solo depósito, porque cada porción necesita quedar rodeada de tejido que la vascularice. Aun así, entre el 20 % y el 30 % del injerto se reabsorbe en las primeras semanas, y por eso puede hacer falta una segunda sesión. Esquema propio del Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, simplificado con fines divulgativos.

¿Cuánta grasa se puede injertar?

En una sesión estándar, es posible transferir entre 100 y 250 ml por mama, aunque estas cifras pueden variar según la anatomía de la paciente y la disponibilidad de tejido donante. Es importante tener en cuenta que una parte del injerto (alrededor del 20% al 30%) se reabsorbe de forma natural durante las primeras semanas, por lo que puede ser necesario realizar una segunda sesión para consolidar los resultados.


¿Qué resultados se pueden esperar?

La lipotransferencia permite:

  • Suavizar el aspecto tubular de las mamas.
  • Redefinir el polo inferior, dando una forma más redondeada y equilibrada.
  • Reducir la protrusión areolar, al redistribuir el volumen.
  • Mejorar la simetría entre ambas mamas.
  • Obtener un pecho armónico, natural y proporcionado al cuerpo.

En nuestra clínica en Valencia, realizamos un estudio personalizado de cada caso, incluyendo simulaciones digitales para ayudar a visualizar los posibles resultados. También planificamos cuidadosamente el volumen de grasa necesario para obtener el mejor equilibrio entre seguridad, eficacia y naturalidad.


Grasa o implante en la mama tuberosa: qué dicen los datos

Es la pregunta que toca hacerse antes de decidir, y la respuesta honesta no es la más halagadora para la grasa. Un estudio que comparó las dos vías en pacientes con mama tuberosa —62 casos, 37 de ellas evaluadas con el cuestionario BREAST-Q— encontró que las tratadas con implante estaban significativamente más satisfechas, tanto con el resultado en el pecho (p = 0,002) como con el resultado global (p = 0,00008), y que la lipotransferencia necesitó de media más intervenciones (1,6 frente a 1,36), aunque esa diferencia no alcanzó significación estadística.

Ese dato no descarta la grasa: sitúa la conversación donde debe estar. La lipotransferencia no compite con el implante en volumen ni en número de sesiones, pero ofrece algo que el implante no da —tejido propio, ausencia de material extraño y una cicatriz mínima—. Qué pesa más es una decisión de cada paciente, no una superioridad técnica de una vía sobre la otra.

Hay además un matiz técnico que decide buena parte del resultado: la grasa por sí sola no corrige una mama tuberosa. Lo que constriñe el polo inferior es un anillo fibroso en la base de la mama y, si no se libera, el injerto no expande nada. En una serie de nueve adolescentes (edad media 14,9 años) tratadas combinando fasciotomías percutáneas para soltar ese anillo, descenso del surco submamario y reducción de la areola, con una media de 1,8 sesiones y unos 220 cc de grasa por mama, todas quedaron satisfechas y no hubo complicaciones graves, con 21 meses de seguimiento medio.

Dicho de otro modo: cuando la lipotransferencia funciona en una mama tuberosa, funciona porque va acompañada de la liberación del anillo, no porque se haya inyectado más grasa.

Consideraciones importantes

  • No sustituye a una cirugía reconstructiva completa en casos severos. En mamas tuberosas tipo III, suele ser necesaria la combinación con otras técnicas.
  • El resultado es estable, pero puede verse afectado por cambios de peso o embarazos posteriores.
  • No es una técnica de aumento mamario agresivo, sino una estrategia de corrección anatómica con volumen moderado.
  • No elimina por sí sola la banda fibrosa que comprime la glándula, por lo que suele ir acompañada de redistribución glandular.

Seguimiento y recuperación

La recuperación tras una lipotransferencia es generalmente rápida y bien tolerada. La paciente puede retomar su rutina habitual en pocos días, aunque se recomienda:

  • Usar una faja compresiva en las zonas donantes.
  • Evitar presiones sobre el pecho durante al menos dos semanas.
  • No realizar ejercicio intenso hasta pasado un mes.
  • Asistir a los controles médicos para evaluar la integración del injerto.

El resultado final comienza a apreciarse a partir de la tercera semana y se consolida entre los 3 y 6 meses posteriores.


La lipotransferencia en pechos tubulares es una técnica útil, segura y efectiva cuando se aplica en el contexto adecuado. No solo permite corregir defectos de forma y volumen sin necesidad de implantes, sino que aporta un resultado más natural y duradero. En el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, analizamos cada caso con criterios médicos y estéticos para ofrecer la mejor solución posible a nuestras pacientes. Si estás considerando esta técnica o deseas explorar tus opciones para corregir unas mamas tuberosas, estaremos encantados de ayudarte con un plan completamente personalizado.

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Fuentes

  • Brault N, Stivala A, Guillier D, Moris V, Revol M, François C, Cristofari S. Correction of tuberous breast deformity: A retrospective study comparing lipofilling versus breast implant augmentation. J Plast Reconstr Aesthet Surg. 2017;70(5):585-595. PMID 28341593 — 62 pacientes: mayor satisfacción con implante en los módulos de pecho (p = 0,002) y de resultado (p = 0,00008); la lipotransferencia precisó más intervenciones.
  • Gutierrez-Ontalvilla P, Naidu NS, Lopez Blanco E, Condiño Brito E, Ruiz-Valls A. Autologous Fat Grafting with Percutaneous Fasciotomy and Reduction of the Nipple-Areolar Complex for the Correction of Tuberous Breast Deformity in Teenagers. Aesthetic Plast Surg. 2020;44(2):264-269. PMID 31673737 — nueve adolescentes, 1,8 sesiones y unos 220 cc por mama: la clave es liberar el anillo constrictivo con fasciotomías, no solo inyectar grasa.

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