Tratamiento en ICPM: Otoplastia en Valencia

En resumen

  • El cartílago del recién nacido es temporalmente maleable, y por eso puede moldearse sin cirugía.
  • La ventana se mide en semanas. La evidencia apoya empezar en las primeras semanas de vida.
  • No es raro: en una serie de 1.500 recién nacidos, el 57,5 % tenía alguna alteración auricular.
  • Y muchas se van solas: en esa misma serie, el 31,6 % se había corregido espontáneamente al mes de vida.
  • Cuando se trata, los resultados son buenos: en una serie de 184 orejas, el 98,4 % logró corrección completa o parcial.
  • No es inocuo del todo: lo más frecuente son problemas leves de la piel bajo el dispositivo.
  • No se improvisa en casa. Sujetar la oreja con cintas o esparadrapo puede dañar la piel de un recién nacido sin corregir nada.

Durante las primeras semanas de vida, el cartílago de la oreja de un bebé todavía se deja moldear. Con un dispositivo que mantiene el pabellón en la posición correcta durante unas semanas, muchas alteraciones que de mayores requerirían cirugía se corrigen sin operar. Es una de las pocas cosas en cirugía plástica donde el momento importa más que la técnica.

Y ese momento es corto. La revisión sistemática más amplia publicada hasta la fecha concluye que la evidencia disponible apoya iniciar el moldeado en las primeras semanas de vida para que sea más eficaz. No hay una fecha exacta a partir de la cual deje de funcionar, pero la eficacia cae conforme el cartílago pierde maleabilidad.

Dicho esto, y antes de que ningún padre se alarme: más de la mitad de los recién nacidos tienen alguna alteración en la forma de la oreja, y una parte importante se corrige sola. La consulta sirve precisamente para distinguir un caso del otro.

Esta página desarrolla una alternativa no quirúrgica a la otoplastia.

Por qué existe esa ventana

El cartílago de la oreja de un recién nacido no se comporta como el de un adulto. Durante las primeras semanas conserva una maleabilidad transitoria, atribuida al efecto de las hormonas maternas que aún circulan por el bebé. Eso permite que una fuerza suave y mantenida —la que aplica un molde— reoriente el pabellón y que la nueva forma se consolide.

Después, el cartílago se va volviendo más firme y elástico: recupera su forma en cuanto se retira la presión. A partir de ahí, moldear deja de funcionar y la corrección, si se desea, pasa a ser quirúrgica y se plantea años más tarde.

Es la razón de que esta sea una de las poquísimas situaciones en las que consultar pronto cambia el tratamiento entero, y no solo lo adelanta.

Una ventana de semanas, no de mesesDurante las primeras semanas de vida el cartílago del recién nacido conserva una maleabilidad transitoria y puede moldearse sin cirugía; después deja de responder. En una serie de mil quinientos recién nacidos, el 57,5 % presentaba alguna alteración en la forma de la oreja y el 31,6 % se había corregido de forma espontánea al mes de vida. En una serie de ciento ochenta y cuatro orejas tratadas con moldeado, el 98,4 % logró corrección completa o parcial.Una ventana de semanas, no de mesesLA VENTANAya no se moldeanacimiento~6 semanasmeses57,5 %de los recién nacidos tienealguna alteración en laforma de la oreja31,6 %se había corregido solo almes de vida98,4 %de las orejas tratadaslogró corrección completao parcialEs la única corrección de la oreja con fecha de caducidad.Consultar pronto aquí no adelanta el tratamiento: lo cambia entero, porquedespués ya sólo queda la cirugía y se plantea años más tarde.Esquema propio simplificado con fines divulgativos; no reproduce proporciones anatómicas exactas.
Las dos primeras cifras se dan juntas a propósito: ver una oreja rara en un recién nacido es frecuente y muchas se resuelven solas, pero si la alteración es de las que no se resuelven, la ventana para tratarla sin cirugía se cierra mientras se espera.

No es raro, y muchas se corrigen solas

Aquí hay dos cifras que conviene dar juntas, porque separadas asustan o despistan.

Un estudio morfométrico sobre 1.500 recién nacidos, explorados en la primera semana de vida y de nuevo al mes, encontró alguna alteración auricular en el 57,5 %. Es decir: más de la mitad de los bebés tienen la oreja algo doblada, plegada o despegada al nacer.

La segunda cifra es la que tranquiliza: en ese mismo grupo, el 31,6 % se había corregido de forma espontánea en la revisión del día 30. Y los propios autores señalan que la tasa de resolución espontánea varía mucho según el tipo de alteración: no todas se comportan igual.

De esas dos cifras salen las dos conclusiones prácticas:

  • No hay que alarmarse al ver una oreja rara en un recién nacido.
  • Tampoco conviene esperar sin más, porque si la alteración es de las que no se resuelven solas, la ventana para tratarla sin cirugía se cierra mientras se espera.

Lo razonable es una valoración temprana que diga a cuál de los dos grupos pertenece.

Cuándo empezar

La revisión sistemática de referencia reunió 37 estudios y 3.341 pacientes. En ellos, el tratamiento se inició de media a las 4,8 semanas de vida —con una mediana de 3,7 y un rango que va de 0,9 a 8,8 semanas— y duró de media 5,1 semanas.

Su conclusión es la que orienta la práctica: la evidencia apoya iniciar el moldeado en las primeras semanas de vida para que resulte más eficaz.

Una serie más reciente sobre 114 bebés sitúa el inicio real en una media de 21 días de vida, con una duración media de tratamiento de 40 días.

En cuanto al dispositivo, la revisión encontró que los individualizados —fabricados por el propio médico— se usaron más que los comerciales, sin diferencias en las tasas de corrección ni de complicaciones entre unos y otros. Dicho de otro modo: importa mucho más cuándo se empieza que con qué se hace.

Qué resultados se obtienen

En la serie de 184 orejas de 114 bebés tratados con un sistema comercial de moldeado, el 98,4 % alcanzó algún grado de corrección: completa en el 67,9 % y parcial en el 30,4 %.

Merece la pena leer bien ese desglose. «Corrección completa» en dos de cada tres, y una mejoría parcial en casi todo el resto, es un resultado muy bueno para un tratamiento sin cirugía. Pero parcial significa parcial: en una parte de los casos la oreja mejora sin quedar del todo corregida, y eso hay que decirlo antes de empezar, no después.

Qué puede salir mal

No es un tratamiento inocuo, aunque sus complicaciones son leves y locales. En esa misma serie:

  • Dermatitis eccematosa en el 13,6 % de las orejas.
  • Úlceras por presión en el 12,5 %.

Y un dato que ordena el seguimiento: los bebés que tuvieron alguna complicación resultaron 3,36 veces más propensos a lograr solo una corrección parcial en lugar de completa. La razón es intuitiva —una complicación obliga a retirar el molde y a interrumpir el tratamiento—, y es el motivo por el que las revisiones durante el moldeado no son un trámite.

Conviene también una nota de prudencia sobre la calidad de la evidencia: la revisión sistemática señala que solo el 40,5 % de los estudios aportaba datos de seguimiento a largo plazo. Los resultados a corto plazo están bien documentados; los de años después, menos.

Lo que el moldeado no hace

  • No corrige una microtia ni las malformaciones en las que falta tejido. El moldeado reorienta lo que hay; no crea lo que no está.
  • No sustituye a la cirugía si la ventana ya ha pasado. Empezar tarde no es «peor que nada»: es someter al bebé a un dispositivo sin la eficacia que lo justifica.
  • No garantiza un resultado. Dos de cada tres correcciones son completas; el resto, parciales.
Un molde recoloca; no crea lo que faltaDos orejas de recién nacido del mismo tamaño. En la primera están todas las partes, pero el tercio superior aparece plegado hacia delante y hacia abajo, apoyado sobre el resto de la oreja, de modo que el borde de arriba deja de ser una curva y forma un doblez. En la segunda no hay ningún pliegue: la parte alta del contorno sencillamente no está, y lo que sí hay está bien formado.Un molde recoloca; no crea lo que faltaSOBRA UN PLIEGUEestá todo, mal colocadoFALTA TEJIDOel contorno queda incompletoEl moldeado del recién nacido sirve para lo primero. Para lo segundo,no: no hay nada que recolocar.Esquema propio simplificado con fines divulgativos; no reproduce proporciones anatómicas exactas.
El molde actúa sobre un cartílago que todavía se deja modelar, y por eso funciona cuando lo que pasa es que una parte está mal colocada. Cuando lo que ocurre es que falta tejido, no hay nada que recolocar y el molde no cambia nada: eso se plantea más adelante y por otra vía. Distinguir las dos situaciones en las primeras semanas es lo que evita esperar por algo que no iba a llegar.

Y si la ventana ya ha pasado

No pasa nada irreparable: significa simplemente que la vía es otra y el calendario, distinto. La corrección quirúrgica de las orejas prominentes se plantea habitualmente a partir de los 5 o 6 años, cuando el pabellón ha alcanzado casi su tamaño adulto, y con una condición que consideramos tan importante como la anatómica: que sea el niño quien quiera cambiarlo.

Eso da años de margen para decidir sin prisa, que es exactamente lo contrario de la situación en las primeras semanas de vida.

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Preguntas frecuentes

¿Hasta qué edad se pueden moldear las orejas de un bebé?

No hay una fecha exacta, pero la ventana se mide en semanas. La evidencia apoya empezar en las primeras semanas de vida, y las series publicadas inician el tratamiento entre las 3 y las 5 semanas de media. Cuanto más tarde, menos maleable es el cartílago y menor la eficacia.

Mi bebé tiene una oreja doblada, ¿se le va a quedar así?

No necesariamente. Más de la mitad de los recién nacidos presentan alguna alteración de la forma de la oreja y en torno a un tercio se corrigen solas durante el primer mes. Lo que no se puede saber sin valorarlo es a cuál de los dos grupos pertenece la de tu bebé, y por eso conviene mirarlo pronto.

¿Duele? ¿Le molesta al bebé?

El dispositivo no es doloroso, pero se apoya sobre una piel muy delicada. Lo más frecuente son problemas locales de la piel —dermatitis y rozaduras por presión—, que aparecen en torno al 13 % de las orejas tratadas y que son el motivo principal de las revisiones durante el tratamiento.

¿Puedo sujetarle la oreja con esparadrapo en casa?

No. La piel de un recién nacido se lesiona con facilidad y una sujeción improvisada no aplica la fuerza que corrige nada. El moldeado requiere un dispositivo adecuado y revisiones; hacerlo en casa tiene todos los inconvenientes y ninguna de las ventajas.

¿Cuánto dura el tratamiento?

Alrededor de cinco a seis semanas de media, aunque varía según el tipo de alteración y la respuesta del bebé. Durante ese tiempo hay revisiones para comprobar la piel y ajustar el dispositivo.

¿Funciona igual cualquier dispositivo?

La revisión sistemática no encontró diferencias en corrección ni en complicaciones entre los dispositivos comerciales y los fabricados a medida por el médico. Lo determinante es el momento de inicio, no la marca.

Si no funciona del todo, ¿se puede operar después?

Sí. Una corrección parcial no impide una otoplastia más adelante, que se plantea a partir de los 5 o 6 años. En muchos casos, además, deja menos que corregir.

Fuentes

  • Sulibhavi A, Reddy SP, Butts SC, Schmalbach CE. Ear Molding in Children—Timing, Technique, and Follow-up: A Systematic Review. Facial Plast Surg Aesthet Med. 2024;26(6):730-739. PMID 38963392 — 37 estudios y 3.341 pacientes: inicio medio a las 4,8 semanas (mediana 3,7; rango 0,9-8,8), duración media de 5,1 semanas, sin diferencias entre dispositivos comerciales e individualizados, y conclusión de que la evidencia apoya iniciar el moldeado en las primeras semanas de vida. Solo el 40,5 % de los estudios aportaba seguimiento a largo plazo.
  • Zhao H, Ma L, Qi X, et al. A Morphometric Study of the Newborn Ear and an Analysis of Factors Related to Congenital Auricular Deformities. Plast Reconstr Surg. 2017;140(1):147-155. PMID 28654602 — 1.500 recién nacidos explorados en la primera semana y de nuevo al mes: incidencia de alteración auricular del 57,46 % y resolución espontánea del 31,55 % a los 30 días, con diferencias notables entre tipos de alteración.
  • Sayadi JJ, Arora JS, Chattopadhyay A, Hopkins E, Quiter A, Khosla RK. A Retrospective Review of Outcomes and Complications after Infant Ear Molding at a Single Institution. Plast Reconstr Surg Glob Open. 2023;11(8):e5133. PMID 37636327 — 184 orejas de 114 bebés: inicio a los 21 días de media y 40 días de tratamiento; corrección completa en el 67,9 % y parcial en el 30,4 % (98,4 % en total); dermatitis eccematosa en el 13,6 % y úlceras por presión en el 12,5 %; quienes tuvieron una complicación fueron 3,36 veces más propensos a lograr solo corrección parcial.
  • Pawar SS, Koch CA, Murakami C. Treatment of Prominent Ears and Otoplasty: A Contemporary Review. JAMA Facial Plast Surg. 2015;17(6):449-454. PMID 26158729 — las orejas prominentes afectan aproximadamente al 5 % de la población; revisión de la evolución de las técnicas, desde el moldeado no quirúrgico del recién nacido hasta las técnicas quirúrgicas que preservan cartílago.

Fuentes verificadas una a una contra PubMed el 13-08-2026.

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Si tu bebé ha nacido hace pocas semanas y su oreja no tiene la forma habitual, lo que decide el tratamiento es el calendario. En el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, en Valencia, valoramos si se trata de una alteración de las que se corrigen solas o de las que conviene moldear, y lo decimos con claridad —incluida la opción de esperar y revisar.

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Confirmación clínica del cirujano

Pendiente de firma.

Contenido divulgativo revisado por la Dra. Elena García Vilariño, colegiada n.º 46/4624503, y el Dr. Enrique Salmerón González, colegiado n.º 46/4624077, especialistas en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. La valoración de la oreja de un recién nacido requiere exploración presencial; esta información no sustituye una consulta médica.

Retrato de Enrique Salmerón González

Dr. Enrique Salmerón González

Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Nº de colegiado 46/4624077
Retrato de Elena García Vilariño

Dra. Elena García Vilariño

Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
Nº de colegiado 46/4624503

Última revisión: 6 de septiembre de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

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