Tratamiento en ICPM: Otoplastia en Valencia
En resumen
- Afecta a en torno al 5 % de la población, así que es bastante más común de lo que parece.
- Hay tres causas, y lo habitual es que se combinen: un antihélix poco marcado, una concha demasiado profunda y un ángulo aumentado entre la oreja y la cabeza.
- Es hereditario en la mayoría de los casos. Suele haber alguien más en la familia con la misma oreja.
- No se produce por dormir de lado, ni por gorros, ni por tirar de ellas de pequeño.
- No tiene ninguna relación con la audición: la cirugía y la anatomía implicadas afectan al pabellón, no al oído.
- En un recién nacido la cosa cambia por completo: el cartílago aún es maleable y hay una ventana de semanas para moldear sin cirugía.
- No hay un umbral que convierta una oreja en un problema. Lo que se valora es el conjunto y, sobre todo, si a la persona le afecta.
Una oreja no se despega porque «esté suelta» ni porque se durmiera de lado de pequeño. Se despega por cómo está plegado y orientado su cartílago, y detrás hay tres causas que se combinan en proporciones distintas: un pliegue interno que no llegó a formarse, una concha demasiado profunda que empuja todo el pabellón hacia fuera y un ángulo mayor del habitual entre la oreja y la cabeza.
Entenderlo cambia dos cosas. La primera, que se deja de buscar un culpable: no lo hay, es cómo se formó el cartílago. La segunda, que se entiende por qué la corrección consiste en rehacer un pliegue o reducir una profundidad, y no en «pegar» la oreja a la cabeza.
Es una situación frecuente: las orejas prominentes afectan aproximadamente al 5 % de la población.
Esta página desarrolla el porqué de lo que explica la guía de la otoplastia.
Las tres causas que están detrás
La oreja no es una superficie plana: es un cartílago plegado sobre sí mismo. Que quede pegada o separada depende de cómo se hicieron esos pliegues durante el desarrollo.
1. El antihélix poco marcado. El antihélix es el pliegue interno en forma de «Y» que recorre la oreja por dentro del borde externo. Cuando ese pliegue se forma bien, actúa como una bisagra que mantiene el borde de la oreja recogido hacia la cabeza. Cuando queda plano o poco definido, no hay bisagra: el borde superior de la oreja cae hacia fuera. Es la causa más habitual, y es la que se percibe como «la oreja separada por arriba».
2. La concha demasiado profunda. La concha es el hueco que rodea la entrada del conducto auditivo. Si tiene más profundidad de la habitual, empuja el pabellón entero hacia delante —como una base demasiado alta— y la oreja se separa en bloque, no solo por arriba.
3. El ángulo aumentado. Entre el pabellón y la cabeza hay un ángulo. Cuando ese ángulo es mayor del habitual, la oreja se ve despegada aunque el pliegue esté razonablemente formado y la concha no sea especialmente honda. Es la causa que peor se aprecia en una foto de frente y la que se valora mirando la cabeza desde arriba, que es justo la vista en la que se planifica la cirugía.
Y casi siempre, más de una. No son excluyentes: lo frecuente es encontrar un antihélix poco marcado sobre una concha algo profunda, con el ángulo abierto en consecuencia, en proporciones distintas en cada oreja. De ahí que la corrección se plantee combinando gestos —marcar el pliegue, reducir o reposicionar la concha, cerrar el ángulo— según lo que predomine en cada caso.
A esto puede sumarse un lóbulo prominente, que a veces queda separado aunque se corrija la parte de arriba, y que hay que valorar aparte.
Por qué es hereditario
Es la pregunta que se hace todo el mundo en cuanto mira una foto familiar, y la respuesta suele estar ahí mismo: en la mayoría de los casos hay antecedentes familiares. La forma en que se pliega el cartílago auricular durante el desarrollo se transmite, y por eso es habitual reconocer la misma oreja en un padre, una madre, un abuelo o un hermano.
Que sea hereditario no significa que sea inevitable en un hijo, ni que se pueda predecir. Significa simplemente que no lo ha causado nada de lo que se hizo o se dejó de hacer, que es lo que muchos padres necesitan oír.
Lo que NO las causa
Conviene desmontarlo porque genera culpa sin motivo:
- Dormir de lado o «aplastarlas» con el gorro. La posición al dormir no modifica la forma de un cartílago ya formado.
- Tirar de las orejas. Ni las despega ni las pega.
- Los pendientes, las diademas o las gomas de pelo. Afectan al lóbulo si son pesados o si hay un desgarro, pero no cambian el pliegue del cartílago.
- La audición. Ni la causa ni se ve afectada. La anatomía implicada es el pabellón —cartílago y piel—, no el conducto auditivo ni el oído medio.
En un recién nacido es otra historia
Todo lo anterior describe un cartílago ya formado. En las primeras semanas de vida el cartílago del bebé conserva una maleabilidad transitoria y puede moldearse sin cirugía, con un dispositivo que mantiene el pabellón en la posición correcta durante unas semanas.
Dos datos que conviene tener juntos: en una serie de 1.500 recién nacidos, el 57,5 % tenía alguna alteración auricular, y el 31,6 % se había corregido espontáneamente al mes de vida. Es decir, ni es raro ni todas necesitan tratamiento — pero la ventana para el moldeado se mide en semanas, así que la valoración temprana es lo que decide.
Cuándo se considera «despegada»
No existe un número que convierta una oreja en un problema, y desconfía de quien te dé uno como si fuera un diagnóstico.
Lo que se valora en consulta es el conjunto: cuánto se separa la oreja de la cabeza, si la separación es de todo el pabellón o solo de la parte superior, si el antihélix está marcado o plano, cuánta profundidad tiene la concha, cómo está el lóbulo y hasta qué punto los dos lados son simétricos — porque la asimetría suele notarse más que la separación en sí.
Y por encima de todo eso, un criterio que no es anatómico: si a la persona le afecta. Hay orejas muy separadas que a su dueño le dan igual, y separaciones discretas que condicionan cómo alguien se peina desde los ocho años. La indicación no la marca el milímetro; la marca la persona.
Y si molesta, ¿qué se puede hacer?
Depende sobre todo de la edad:
- En las primeras semanas de vida, moldeado sin cirugía.
- A partir de los 5 o 6 años, cirugía. Es la referencia habitual porque a esa edad el pabellón ha alcanzado en torno al 80-90 % de su tamaño adulto, de modo que el crecimiento posterior no compromete el resultado. La SECPRE sitúa en los 6 años el momento a partir del cual puede plantearse en niños.
- En adultos, sin límite superior de edad. El cartílago adulto es algo más rígido, pero se opera igual.
Y una condición que en la casa pesa tanto como la anatómica, y que la propia SECPRE recoge: el niño tiene que querer cambiar el aspecto de sus orejas. No se opera a un niño que no quiere operarse.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué tengo las orejas de soplillo?
Por tres razones anatómicas que suelen combinarse: un antihélix —el pliegue interno de la oreja— poco marcado, una concha demasiado profunda que empuja el pabellón hacia fuera y un ángulo mayor del habitual entre la oreja y la cabeza. En la mayoría de los casos es hereditario.
¿Es porque dormía de lado de pequeño?
No. La posición al dormir no modifica la forma de un cartílago ya formado. Tampoco los gorros ni tirar de las orejas. Es cómo se plegó el cartílago durante el desarrollo.
¿Afecta a la audición?
No. La anatomía implicada es el pabellón —cartílago y piel—, no el conducto auditivo ni el oído medio. Ni las orejas prominentes afectan a la audición ni la cirugía para corregirlas la modifica.
¿A partir de cuánto se considera que una oreja está despegada?
No hay un umbral que sirva como diagnóstico. Se valora el conjunto —separación, antihélix, concha, lóbulo y simetría— y, sobre todo, si a la persona le afecta. Hay orejas muy separadas que a su dueño le dan igual.
¿Se puede corregir sin cirugía?
En un recién nacido, sí: durante las primeras semanas el cartílago aún se moldea. Pasada esa ventana, la corrección es quirúrgica y se plantea a partir de los 5 o 6 años.
¿Se hereda? ¿Mi hijo las va a tener?
Suele haber antecedentes familiares, pero no es predecible. Lo que sí conviene, si el bebé nace con la oreja separada, es valorarlo pronto: la ventana del moldeado se mide en semanas.
Solo tengo una oreja despegada, ¿es normal?
Es frecuente que las dos orejas no sean iguales, y de hecho la asimetría suele notarse más que la separación en sí. Se valora si conviene tratar una o las dos para que el conjunto quede equilibrado.
Fuentes
- Pawar SS, Koch CA, Murakami C. Treatment of Prominent Ears and Otoplasty: A Contemporary Review. JAMA Facial Plast Surg. 2015;17(6):449-454. PMID 26158729 — las orejas prominentes afectan aproximadamente al 5 % de la población y pueden tener un impacto psicológico significativo; revisión de la anatomía del oído externo, la valoración del paciente y la evolución de las técnicas, desde el moldeado neonatal no quirúrgico hasta las técnicas que preservan cartílago.
- Zhao H, Ma L, Qi X, et al. A Morphometric Study of the Newborn Ear and an Analysis of Factors Related to Congenital Auricular Deformities. Plast Reconstr Surg. 2017;140(1):147-155. PMID 28654602 — 1.500 recién nacidos: incidencia de alteración auricular del 57,46 % y resolución espontánea del 31,55 % al mes de vida, con diferencias notables entre tipos.
- Sulibhavi A, Reddy SP, Butts SC, Schmalbach CE. Ear Molding in Children—Timing, Technique, and Follow-up: A Systematic Review. Facial Plast Surg Aesthet Med. 2024;26(6):730-739. PMID 38963392 — 37 estudios y 3.341 pacientes: la evidencia apoya iniciar el moldeado en las primeras semanas de vida para que sea más eficaz.
Fuentes verificadas una a una contra PubMed el 13-08-2026.
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Saber por qué una oreja está separada no obliga a hacer nada con ella. Si en algún momento quieres plantearlo, en el Instituto de Cirugía Plástica del Mediterráneo, en Valencia, la primera consulta sirve para ver qué predomina en tu caso —el pliegue, la concha o el lóbulo— y qué opciones tienen sentido, incluida la de no operar.
Confirmación clínica del cirujano
Pendiente de firma.
Contenido divulgativo revisado por la Dra. Elena García Vilariño, colegiada n.º 46/4624503, y el Dr. Enrique Salmerón González, colegiado n.º 46/4624077, especialistas en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Determinar qué causa la separación en un caso concreto requiere exploración presencial; esta información no sustituye una consulta médica.
Nº de colegiado 46/4624077
Nº de colegiado 46/4624503
Última revisión: 6 de septiembre de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.





