En resumen
- Son cadenas de ADN purificado, habitualmente de origen piscícola, que se infiltran en la dermis. Los preparados de fragmentos más cortos suelen etiquetarse como PDRN.
- No son un relleno. No aportan volumen y no corrigen un surco. Trabajan sobre la calidad de la piel.
- La evidencia publicada es prometedora pero escasa y heterogénea: nueve estudios científicos, calidad moderada, y sin consenso sobre cómo usarlos de forma óptima.
- Donde más se han estudiado en estética facial es en arrugas finas, textura y elasticidad, y en la zona periocular.
- El perfil de seguridad descrito es favorable, con molestias locales propias de cualquier infiltración.
- No sustituyen a la cirugía, ni a la toxina en una arruga de movimiento, ni al relleno cuando falta volumen.
- Si tienes alergia al pescado, dilo antes de tratarte: la mayoría de estos productos derivan de ADN de origen piscícola.
Los polinucleótidos son el inyectable del que más se habla ahora mismo, y también sobre el que menos se ha publicado. Son fragmentos de ADN purificado que se infiltran en la piel no para dar volumen, sino para actuar sobre la calidad del tejido: hidratación, elasticidad, textura.
La parte que rara vez se cuenta es cuánta evidencia hay detrás. Cuando una revisión sistemática de 2025 reunió toda la literatura publicada en catorce años sobre su uso en medicina estética, encontró nueve estudios de calidad baja y moderada, con 219 pacientes en total. Los resultados apuntan en buena dirección. Pero conviene saber sobre qué se está apoyando uno.
Si lo que buscas es reponer volumen, el que manda es el ácido hialurónico; si lo que buscas es generar colágeno, compáralo con los inductores de colágeno.
Qué son y qué se supone que hacen
Un polinucleótido es una cadena de nucleótidos: los ladrillos del ADN. Los productos que se usan en medicina estética parten de ADN purificado —lo habitual es que sea de origen piscícola— fragmentado a un tamaño determinado. Cuando los fragmentos son más cortos se suele hablar de PDRN, polideoxirribonucleótidos.
Al infiltrarse en la dermis, el mecanismo que se les atribuye no es ocupar espacio, sino actuar sobre el entorno del tejido: se describen efectos sobre la remodelación dérmica, sobre la formación de nuevos vasos y una acción antiinflamatoria. De ahí que el objetivo declarado sea siempre el mismo: piel de mejor calidad, no cara con más volumen.
Esa distinción es toda la página. Un paciente que llega pidiendo polinucleótidos porque «se ve las ojeras hundidas» está pidiendo, en realidad, otra cosa.
Qué dice la evidencia, con los números delante
Esta es la parte que decide si el tratamiento tiene sentido para ti, así que va sin adornos.
La revisión sistemática de 2025. Buscó en Embase, Medline y Cochrane toda la investigación primaria publicada en inglés entre enero de 2010 y enero de 2024 sobre eficacia de los polinucleótidos en medicina estética. Incluyó nueve estudios, de calidad baja y moderada, con 219 pacientes en total. Sus conclusiones: las infiltraciones han mostrado resultados prometedores en reducción de arrugas, mejoría de textura y aumento de elasticidad, con resultados estadísticamente significativos en varios estudios; pero hay poco consenso sobre cuál es su uso óptimo.
Merece la pena detenerse en la cifra. Doscientos diecinueve pacientes es toda la base publicada que una revisión sistemática pudo reunir en catorce años. No es una señal de que el tratamiento no funcione: es una señal de que todavía no se ha estudiado lo suficiente como para hablar con la seguridad con la que se promociona.
La comparación con el ácido hialurónico. Una revisión de 2026 centrada en la zona bajo los ojos lo sitúa con precisión: el ácido hialurónico sigue siendo el patrón de referencia para la corrección volumétrica, mientras que los polinucleótidos muestran mejorías consistentes en parámetros de calidad dérmica —elasticidad, hidratación y arrugas finas— con un perfil de seguridad favorable. Los autores señalan también las limitaciones del relleno en esa zona concreta: su escaso efecto sobre la calidad de la piel y complicaciones como el efecto Tyndall —el tono azulado del producto puesto demasiado superficial— o el edema malar. Y cierran con la misma advertencia: la heterogeneidad de diseños, formulaciones y medidas de resultado impide sacar conclusiones definitivas.
Es decir: no compiten. Resuelven cosas distintas, y la elección depende de qué te pase.
Dónde encajan
Tienen sentido cuando la queja es de calidad de piel: piel apagada, fina, deshidratada, con arruga superficial y pérdida de elasticidad. Y, dentro de eso, la zona periocular es donde más se han estudiado.
No son la respuesta en estos casos:
- Falta volumen. Un surco marcado o una ojera hundida por pérdida de soporte no se corrigen con calidad de piel. Eso es relleno, o es cirugía.
- Es una arruga de movimiento. Entrecejo, patas de gallo y líneas de la frente dependen del músculo.
- Sobra piel. Ningún inyectable retira tejido. Si la ojera es una bolsa o hay exceso cutáneo, la comparación honesta está en blefaroplastia o ácido hialurónico para las ojeras.
- Hay una expectativa de cambio visible e inmediato. No es ese tipo de tratamiento.
Qué se siente y qué riesgos tiene
Es una infiltración: molesta, y después puede quedar enrojecimiento, algún habón transitorio en los puntos de entrada, hinchazón leve o hematoma. Se resuelve en días.
El perfil de seguridad descrito en la literatura disponible es favorable, y no aparecen en ella complicaciones graves atribuidas al producto. Con una matización importante que vale para toda la medicina estética: una revisión de 2025 sobre efectos adversos de inyectables faciales advierte de que existe un sesgo de publicación a favor de los resultados favorables frente a los efectos adversos. Cuando la base publicada es pequeña, esa advertencia pesa más, no menos.
Por eso hay dos cosas que sí conviene decir antes de tratarse: si tienes alergia al pescado, porque el origen del producto lo justifica, y si estás con alguna enfermedad inflamatoria o infección activa en la zona.
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Preguntas frecuentes
¿Los polinucleótidos rellenan?
No. No aportan volumen ni corrigen un surco. Actúan sobre la calidad del tejido. Si lo que falta es volumen, el tratamiento indicado es otro.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
No hay un número establecido, y esa es precisamente una de las conclusiones de la revisión sistemática: falta consenso sobre el uso óptimo. Se plantean varias sesiones espaciadas y se ajusta según la respuesta.
¿Cuándo se nota?
No es un resultado inmediato. Se valora a lo largo de semanas y sobre parámetros de piel —textura, luminosidad, elasticidad—, no sobre un antes y un después de volumen.
¿Sirven para las ojeras?
Depende de qué sea tu ojera. Si es cuestión de calidad y finura de la piel, es la indicación en la que más se han estudiado. Si es un surco por pérdida de soporte, o una bolsa, no. Distinguirlo es el paso previo, y está explicado en la comparativa de ojeras.
¿Son mejores que el ácido hialurónico?
No es la pregunta correcta, porque no hacen lo mismo. La revisión de 2026 lo resume bien: el ácido hialurónico sigue siendo el patrón para corregir volumen, y los polinucleótidos muestran mejorías en calidad dérmica. La elección depende del problema.
¿Y frente a los inductores de colágeno?
Un inductor busca generar colágeno y dar soporte, con un efecto más estructural y no reversible. Un polinucleótido trabaja sobre la calidad del tejido. Están comparados en la página de inductores.
¿Son seguros?
El perfil descrito es favorable y las molestias habituales son locales y transitorias. Dicho eso, la base publicada es pequeña, así que la respuesta honesta es que no tenemos todavía datos de seguridad a largo plazo en muestras grandes.
¿Se pueden combinar con otros tratamientos?
Se hace en la práctica. Lo que no existe es evidencia sólida que respalde un protocolo de combinación concreto, así que combinar debería responder a una razón clínica en tu caso y no a un paquete cerrado.
Fuentes
- Lampridou S, Bassett S, Cavallini M, Christopoulos G. The Effectiveness of Polynucleotides in Esthetic Medicine: A Systematic Review. J Cosmet Dermatol. 2025;24(2). Búsqueda en Embase, Medline y Cochrane de la investigación primaria publicada entre enero de 2010 y enero de 2024; nueve estudios incluidos, de calidad baja y moderada, con 219 pacientes tratados; resultados prometedores en reducción de arrugas, textura y elasticidad, con significación estadística en varios estudios; los autores concluyen que hay poco consenso sobre su uso óptimo. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39645667/
- Khan RS, Hafeez K. Hyaluronic Acid Fillers Versus Polynucleotides for Under-Eye Rejuvenation. J Clin Med. 2026. El ácido hialurónico sigue siendo el patrón de referencia para la corrección volumétrica, con limitaciones en calidad de piel y complicaciones como el efecto Tyndall y el edema malar; los polinucleótidos muestran mejorías consistentes en elasticidad, hidratación y arrugas finas con perfil de seguridad favorable; la heterogeneidad de diseños, formulaciones y medidas de resultado impide conclusiones definitivas. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42452433/
- Di Santis ÉP, Hirata SH, Di Santis GM, Yarak S. Adverse effects of the aesthetic use of botulinum toxin and dermal fillers on the face: a narrative review. An Bras Dermatol. 2025;100(1). Señala un sesgo de publicación a favor de los resultados exitosos frente a los efectos adversos y reclama notificación obligatoria de estos últimos. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39616095/
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Confirmación clínica del cirujano
Nº de colegiado 46/4624077
Nº de colegiado 46/4624503
Última revisión: 23 de agosto de 2026. Contenido divulgativo; no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.





